Quería celebrar fin de exámenes, descansar, alejarme de los problemas, del estrés, y, por qué no, también de mi Amo para volver con los amigos que tan abandonados los tenía y olvidarme de todo lo demás. Pero lo que no me planteé fue que tal vez no se pueda huir de la sumisión.
¿Y si siempre soy sumisa? ¿Haga lo que haga seguiré siéndolo?
Salí con mis amigos y conocí a un chico. De él no me atrajo el físico, tampoco me pareció alguien interesante, diferente, al que valiera la pena escuchar. Pero vi que era dominante. Lo noté. Se portó bien conmigo, estaba un poco mareada y me trajo agua y me sacó de la discoteca para tomar el aire y reponerme mientras él temblaba de frío.
Nunca lo hago. Y lo digo en serio. Nunca antes me había ido a la casa de un chico la misma noche de haberlo conocido. Pero esta vez se lo pedí yo. Sabía que estaba jugando con fuego, que era peligroso, pero lo hice.
En el taxi me sentía como en mi primera sesión, el cuerpo se mueve, pero la cabeza no piensa.
El chico me agarraba de la nuca, me besaba y me mordía con fuerza. Al llegar a su casa yo seguía mareada y solo quería tumbarme, entré directa a su cuarto y me eché en la cama. Cuando me vi ahí recapacité. ¿Cómo había llegado hasta ahí? ¿Qué estaba buscando? ¿Qué iba a pasar?
Ya le había avisado al chico que no habría sexo, porque yo estaba con la regla, y él no había puesto ningún pero. Cuando se acercó a la cama pensé que tal vez me había equivocado. Tal vez solo era un chico joven, estresado con el trabajo, sin tiempo y que quería pasar una noche agarrado a una niña.
Pero luego volvió a cambiar todo. Se quitó la ropa y me la quitó a mí. Se puso encima y empezó a morderme, a agarrarme con fuerza de las muñecas, las piernas y a estirarme del pelo. Me hizo daño y aunque me quejara no me soltaba, lo sentía como una bestia hambrienta sobre mí.
Por una parte tuve miedo. Recordé todas las conversaciones con mi Amo en las que me insistía en que tuviera cuidado. Por otra... me gustaba lo que estaba pasando.
No pasó nada malo, ni golpes, ni nada que me resultase desagradable. Pero me preocupó que me comportara como una sumisa con ese chico. Le dejé tratarme como a una sumisa y creo que eso ofenderá a mi Amo. También es cierto que echaba de menos a mi Amo y que esa tarde me enteré de que no le vería hasta la semana siguiente, aunque no creo que eso sea excusa.
Me da miedo pensar que no pueda comportarme de otra manera. ¿Soy solo sumisa? ¿Es solo así como obtengo placer?
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19/2/11
30/12/10
Carta a los Reyes Magos
Por orden de mi Amo escribo aquí mis deseos para el día de Reyes:
-¿Qué quieres para Reyes?
-Con verte ya tengo suficiente.
Mala respuesta. Mal pensado. Y yo que le iba a comprar unos bombones... ¿me hará él lo que le pida?
Me hizo pensar. ¿Qué quiero para el día de Reyes...? Por un lado solo quiero verle y que me haga lo que a él le apetezca. Eso le dije, "hazme lo que quieras, sin límites". Tendría que haber dejado a un lado lo de los límites. Pero era lo que sentía en ese momento. No quiero nada para mí. Quiero que él, después de tanto tiempo sin vernos, pase un buen día, no me importa si yo no obtengo placer o si solo obtengo dolor. Quiero que él sea feliz. Pero por otro lado...
Me hizo pensar. Quiero sentirme sometida. Como ya dije antes, estando sola es cuando más su sumisa me siento y cuando más ganas tengo de dejarme llevar, de aceptar todo lo que a él se le antoje. Se me escapan mis deseos.
Pero seguí pensando. Estos días no he tenido sexo, ni un solo orgasmo. Él no me ordenó que estuviera así, pero mentiría al decir que él no es la razón por la que me he alejado de esos placeres durante esta semana. Yo no soy fiel y tampoco le doy importancia a serlo. Pero hay temporadas que voluntariamente decido serlo. (También me pasó con mi anterior Amo) No sé por qué. Pero todo esto me ha llevado a sufrir una vorágine de pensamientos lujuriosos, la mayoría de los cuales son difícilmente realizables. Tal vez por ello, quitando las fantasías que requieren a más de una persona, ahora desee más dureza que afecto en sus palabras, ser atada y manipulada sin contemplaciones, traspasar límites con agujas y azotes... No llegando a ser ese "trozo de carne" que me hizo sentir hace un tiempo, pero rozando esa situación.
Después se me vinieron a la cabeza cosas que aun no he probado. Cera. Me dijo que comprara velas, ahora tengo el problema de no saber dónde encontrar un buen tipo de vela que no me haga burbujear la piel. Jugar más con cuerdas. Me gusta sentirme atada, pero ahora me gustaría no poder ni moverme por las cuerdas. Por supuesto quedan las suspensiones, pero no me veo capaz de abrir un agujero en el techo de mi casa para colocar un gancho, para eso habrá que esperar.
Y luego recordé mi collar. Un collar que compré hace ya tiempo por orden de mi anterior Amo, y que ahora ha quedado desterrado. Lo echo de menos. He pasado mucho tiempo preguntándome como un simple collar podía hacerme cambiar de estado mental. No importaba cómo me sintiera, solo con colocármelo en el cuello caía en la sumisión aun sin estar mi Amo delante. Se me hizo difícil sentirme sumisa ante mi Amo sin ese collar. No quiero decir, que desee llevarlo, lo que quiero es poder sentirme sumisa continuamente sin necesidad de que mi Amo haga nada.
Ahora pensando sobre esta entrada ya publicada, se me ocurre otra de mis fantasías, que aunque requiere de más gente, solo sería mi Amo quien participara. Esto es, una sesión en público. O un simple control en público. Para mí esto ya está fuera de los límites, es una situación que solo con pensarla normalmente hace que me bloquee y ponga colorada. Pero hoy le tengo ganas. ¿Será tal vez un reafirmarme en que tengo Amo demostrándoselo a quien quiera verlo?
Hablando un poco sobre esto con mi Amo, me hizo ver que había contradicciones. Supongo que se refería a ese primer "sin límites" y a mis siguientes pensamientos en los que ya ponía restricciones. Ahora, tal cual me siento, aceptaría una sesión sin límites, pero no sé cómo me sentiré cuando los dos estemos en mi casa. Tal vez solo me apetezca agarrarme a su cuello y estar abrazadita un buen rato. Me da miedo plantear todas estas cosas sin saber qué querré cuando llegue el momento.
-¿Qué quieres para Reyes?
-Con verte ya tengo suficiente.
Mala respuesta. Mal pensado. Y yo que le iba a comprar unos bombones... ¿me hará él lo que le pida?
Me hizo pensar. ¿Qué quiero para el día de Reyes...? Por un lado solo quiero verle y que me haga lo que a él le apetezca. Eso le dije, "hazme lo que quieras, sin límites". Tendría que haber dejado a un lado lo de los límites. Pero era lo que sentía en ese momento. No quiero nada para mí. Quiero que él, después de tanto tiempo sin vernos, pase un buen día, no me importa si yo no obtengo placer o si solo obtengo dolor. Quiero que él sea feliz. Pero por otro lado...
Me hizo pensar. Quiero sentirme sometida. Como ya dije antes, estando sola es cuando más su sumisa me siento y cuando más ganas tengo de dejarme llevar, de aceptar todo lo que a él se le antoje. Se me escapan mis deseos.
Pero seguí pensando. Estos días no he tenido sexo, ni un solo orgasmo. Él no me ordenó que estuviera así, pero mentiría al decir que él no es la razón por la que me he alejado de esos placeres durante esta semana. Yo no soy fiel y tampoco le doy importancia a serlo. Pero hay temporadas que voluntariamente decido serlo. (También me pasó con mi anterior Amo) No sé por qué. Pero todo esto me ha llevado a sufrir una vorágine de pensamientos lujuriosos, la mayoría de los cuales son difícilmente realizables. Tal vez por ello, quitando las fantasías que requieren a más de una persona, ahora desee más dureza que afecto en sus palabras, ser atada y manipulada sin contemplaciones, traspasar límites con agujas y azotes... No llegando a ser ese "trozo de carne" que me hizo sentir hace un tiempo, pero rozando esa situación.
Después se me vinieron a la cabeza cosas que aun no he probado. Cera. Me dijo que comprara velas, ahora tengo el problema de no saber dónde encontrar un buen tipo de vela que no me haga burbujear la piel. Jugar más con cuerdas. Me gusta sentirme atada, pero ahora me gustaría no poder ni moverme por las cuerdas. Por supuesto quedan las suspensiones, pero no me veo capaz de abrir un agujero en el techo de mi casa para colocar un gancho, para eso habrá que esperar.
Y luego recordé mi collar. Un collar que compré hace ya tiempo por orden de mi anterior Amo, y que ahora ha quedado desterrado. Lo echo de menos. He pasado mucho tiempo preguntándome como un simple collar podía hacerme cambiar de estado mental. No importaba cómo me sintiera, solo con colocármelo en el cuello caía en la sumisión aun sin estar mi Amo delante. Se me hizo difícil sentirme sumisa ante mi Amo sin ese collar. No quiero decir, que desee llevarlo, lo que quiero es poder sentirme sumisa continuamente sin necesidad de que mi Amo haga nada.
Ahora pensando sobre esta entrada ya publicada, se me ocurre otra de mis fantasías, que aunque requiere de más gente, solo sería mi Amo quien participara. Esto es, una sesión en público. O un simple control en público. Para mí esto ya está fuera de los límites, es una situación que solo con pensarla normalmente hace que me bloquee y ponga colorada. Pero hoy le tengo ganas. ¿Será tal vez un reafirmarme en que tengo Amo demostrándoselo a quien quiera verlo?
Hablando un poco sobre esto con mi Amo, me hizo ver que había contradicciones. Supongo que se refería a ese primer "sin límites" y a mis siguientes pensamientos en los que ya ponía restricciones. Ahora, tal cual me siento, aceptaría una sesión sin límites, pero no sé cómo me sentiré cuando los dos estemos en mi casa. Tal vez solo me apetezca agarrarme a su cuello y estar abrazadita un buen rato. Me da miedo plantear todas estas cosas sin saber qué querré cuando llegue el momento.
29/12/10
Qué mala es la distancia
Muchas sumisas dirán que el peor castigo que un Amo puede imponerte es el no poder hablar con él. Es verdad. Solo una vez he pasado por eso con mi Amo, durante una sesión en la que no estuve a la altura y le dije que parara. Él se marchó de casa. Y yo me quedé llorando sin saber qué decir ni qué hacer, abandonada, en mi casa. Por mi mente pasó decirle que no hacía falta que volviera nunca más, pero en realidad estaba enfadada conmigo misma, por haberle pedido algo que luego no acepté. Menos mal que volvió.
Estando sola, cuando algo me va mal, lo primero que pienso es en llamarle, en pedirle consejo o simplemente en vernos y dejar de darle vueltas al asunto. ¿Significa eso que soy dependiente? No suelo llamarle, pero ha habido veces que haciéndolo me he encontrado con que él estaba en otras cosas y no tenía tiempo ni de hablar, por supuesto lo acepto y le digo que no tiene importancia, pero a la hora de colgar me derrumbo y me siento más sola que antes de llamar.
Y ahora estoy sola. Estamos en diferentes ciudades, cada cual con su familia. Nos vimos hace tres días, pero siento el 26 muy lejano. Y hoy me ha llamado.
Una llamada corta, en la que yo no sabía ni qué decir, con la de cosas que se me vienen a la cabeza ahora. Un "¿estás bien?", claro, ahora sí que estoy bien, que te oigo. Un "¿qué tal va el reto?", bienbien, ¡un desastre! pero ¿cómo te lo voy a decir por teléfono si no me sale hilar las palabras? Y un horrible "Tal vez nos veamos el 3 o el 4" Me cambié la vuelta de mi billete para llegar el 2, como él me dijo. Me dijo que hasta podría ser que me recogiera en la estación. Ahora voy a llegar a mi casa a pasar uno o dos días también sola.
Será la distancia, el no poder estar en contacto con él, será la falta de sexo... Una semana, que no es mucho, pero una semana llevo de monjita. Me tiene mal acostumbrada. Y ahora con el reto -tráeme una chica- ¡estoy a la que salto! Fotos (tanto de chicas como de chicos), conversaciones imaginativas y subidas de tono... y mi cabeza elucubrando sorpresas y fantasías, que posiblemente nunca se realicen, y tal vez dentro de una semana, ni me apetezcan (una vez de nuevo saciada)
Tengo ganas de chicos, como ese de un chat, que a mi Amo no le hizo mucha gracia, pero al final cedió siempre y cuando no me quitara tiempo para él; o como ese otro, del que mi Amo aun no sabe nada, uno de mi ciudad, que me recuerda demasiado a un pasado romance y al que estoy dando largas contra mi voluntad, por si acaso mi Amo me prohibe ver al anterior.
Y también tengo ganas de chicas. Con demasiadas estoy hablando para cumplir el dichoso reto. ¡Qué fotos! No importa que sean de internet o de sus primas y que detrás solo haya un pajillero con ganas de hacer perder el tiempo... madre,¡qué fotos!
Aunque estas últimas ganas se están disipando gracias a una posible chica para mi Amo, que me está dando muchos quebraderos de cabeza. -Niña sin experiencia e impertinente, si estás asqueada con los chicos que tan mal te han tratado en tu vida, ¡olvídame!, yo llevo un chico y no voy a quedar a solas contigo hasta que te laves la boquita con jabón- Espero que allá donde esté, haya oído estas palabras, y las que le he dejado por mail.
Pero también tengo ganas de mi Amo. Recuerdo (y sueño de vez en cuando) el momento de su última lluvia dorada en la ducha. Temblando de sumisión, lo vi con otros ojos. Tal vez él no se dio cuenta, pero para mí ese momento me cambió algo dentro de mi cabecita alborotada. Y aunque fui incapaz de evitar volver a pensar en mi anterior Amo, este momento fue diferente a cuanto viví con él.
Echo de menos a mi Amo y deseo verle. Pero, ¿qué pasará cuando nos volvamos a encontrar? Esas sesiones de reencuentro suelen ser extrañas. Los dos nerviosos, volver a recordar la vara, volver a sentirme sumisa ante él. Estos días he recordado la sesión que tuvimos la suerte de ver -y en la que pudimos participar un poco- con un Amo y su esclava. Y me pregunto si mi Amo habrá pensado alguna vez en mi como una esclava. Aunque solo haya sido como una fantasía, ¿le gustaría que fuera su esclava?
Será la distancia, el no poder estar en contacto con él, será la falta de sexo... pero ahora mismo a mí me gustaría ser su esclava.
Estando sola, cuando algo me va mal, lo primero que pienso es en llamarle, en pedirle consejo o simplemente en vernos y dejar de darle vueltas al asunto. ¿Significa eso que soy dependiente? No suelo llamarle, pero ha habido veces que haciéndolo me he encontrado con que él estaba en otras cosas y no tenía tiempo ni de hablar, por supuesto lo acepto y le digo que no tiene importancia, pero a la hora de colgar me derrumbo y me siento más sola que antes de llamar.
Y ahora estoy sola. Estamos en diferentes ciudades, cada cual con su familia. Nos vimos hace tres días, pero siento el 26 muy lejano. Y hoy me ha llamado.
Una llamada corta, en la que yo no sabía ni qué decir, con la de cosas que se me vienen a la cabeza ahora. Un "¿estás bien?", claro, ahora sí que estoy bien, que te oigo. Un "¿qué tal va el reto?", bienbien, ¡un desastre! pero ¿cómo te lo voy a decir por teléfono si no me sale hilar las palabras? Y un horrible "Tal vez nos veamos el 3 o el 4" Me cambié la vuelta de mi billete para llegar el 2, como él me dijo. Me dijo que hasta podría ser que me recogiera en la estación. Ahora voy a llegar a mi casa a pasar uno o dos días también sola.
Será la distancia, el no poder estar en contacto con él, será la falta de sexo... Una semana, que no es mucho, pero una semana llevo de monjita. Me tiene mal acostumbrada. Y ahora con el reto -tráeme una chica- ¡estoy a la que salto! Fotos (tanto de chicas como de chicos), conversaciones imaginativas y subidas de tono... y mi cabeza elucubrando sorpresas y fantasías, que posiblemente nunca se realicen, y tal vez dentro de una semana, ni me apetezcan (una vez de nuevo saciada)
Tengo ganas de chicos, como ese de un chat, que a mi Amo no le hizo mucha gracia, pero al final cedió siempre y cuando no me quitara tiempo para él; o como ese otro, del que mi Amo aun no sabe nada, uno de mi ciudad, que me recuerda demasiado a un pasado romance y al que estoy dando largas contra mi voluntad, por si acaso mi Amo me prohibe ver al anterior.
Y también tengo ganas de chicas. Con demasiadas estoy hablando para cumplir el dichoso reto. ¡Qué fotos! No importa que sean de internet o de sus primas y que detrás solo haya un pajillero con ganas de hacer perder el tiempo... madre,¡qué fotos!
Aunque estas últimas ganas se están disipando gracias a una posible chica para mi Amo, que me está dando muchos quebraderos de cabeza. -Niña sin experiencia e impertinente, si estás asqueada con los chicos que tan mal te han tratado en tu vida, ¡olvídame!, yo llevo un chico y no voy a quedar a solas contigo hasta que te laves la boquita con jabón- Espero que allá donde esté, haya oído estas palabras, y las que le he dejado por mail.
Pero también tengo ganas de mi Amo. Recuerdo (y sueño de vez en cuando) el momento de su última lluvia dorada en la ducha. Temblando de sumisión, lo vi con otros ojos. Tal vez él no se dio cuenta, pero para mí ese momento me cambió algo dentro de mi cabecita alborotada. Y aunque fui incapaz de evitar volver a pensar en mi anterior Amo, este momento fue diferente a cuanto viví con él.
Echo de menos a mi Amo y deseo verle. Pero, ¿qué pasará cuando nos volvamos a encontrar? Esas sesiones de reencuentro suelen ser extrañas. Los dos nerviosos, volver a recordar la vara, volver a sentirme sumisa ante él. Estos días he recordado la sesión que tuvimos la suerte de ver -y en la que pudimos participar un poco- con un Amo y su esclava. Y me pregunto si mi Amo habrá pensado alguna vez en mi como una esclava. Aunque solo haya sido como una fantasía, ¿le gustaría que fuera su esclava?
Será la distancia, el no poder estar en contacto con él, será la falta de sexo... pero ahora mismo a mí me gustaría ser su esclava.
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