31/12/10

Me quedo contigo

Hace un par de días tuve una conversación con mi Amo un poco más larga que las típicas de estas fechas. Yo ya estaba en la cama a punto de dormirme, cuando me llegó un mensaje "estoy en skype". Me levanté deprisa a encender el ordenador. Tal vez fue solo una coincidencia pero ese mismo día había publicado una entrada sobre la soledad de estos días, y su mensaje llegó oportunamente como caído del cielo para hacerme compañía.

Lo más importante de esa conversación no tardó en salir a la luz: "me quedo contigo". Me dijo que dejaría de buscar chicas y parejas, que de esa tarea me ocuparía yo. Pero que no tenía claro si eso iba a ser bueno o malo para mí.

No entendí por qué iba a ser malo.

Que él deje de buscar y tenga que hacerlo yo implica más responsabilidades por mi parte, pero también que él se fía de mí. Si bien ahora siento un poco de vértigo por realizar correctamente la tarea, me siento orgullosa y sé que me voy a esforzar para que nunca le falte una chica o una pareja o lo que sea que le apetezca en cualquier momento.

Además, esto me liberó para seguir con mi reto, dado que buscando una chica he topado con parejas y sumisos que ahora puedo poner en la lista para presentárselos a mi Amo llegado el momento.

Contenta y con más ganas que antes, sigo con mi reto y me tomo esta nueva situación como un reto más que superar.

30/12/10

Carta a los Reyes Magos

Por orden de mi Amo escribo aquí mis deseos para el día de Reyes:

-¿Qué quieres para Reyes?
-Con verte ya tengo suficiente.

Mala respuesta. Mal pensado. Y yo que le iba a comprar unos bombones... ¿me hará él lo que le pida?

Me hizo pensar. ¿Qué quiero para el día de Reyes...? Por un lado solo quiero verle y que me haga lo que a él le apetezca. Eso le dije, "hazme lo que quieras, sin límites". Tendría que haber dejado a un lado lo de los límites. Pero era lo que sentía en ese momento. No quiero nada para mí. Quiero que él, después de tanto tiempo sin vernos, pase un buen día, no me importa si yo no obtengo placer o si solo obtengo dolor. Quiero que él sea feliz. Pero por otro lado...

Me hizo pensar. Quiero sentirme sometida. Como ya dije antes, estando sola es cuando más su sumisa me siento y cuando más ganas tengo de dejarme llevar, de aceptar todo lo que a él se le antoje. Se me escapan mis deseos.

Pero seguí pensando. Estos días no he tenido sexo, ni un solo orgasmo. Él no me ordenó que estuviera así, pero mentiría al decir que él no es la razón por la que me he alejado de esos placeres durante esta semana. Yo no soy fiel y tampoco le doy importancia a serlo. Pero hay temporadas que voluntariamente decido serlo. (También me pasó con mi anterior Amo) No sé por qué. Pero todo esto me ha llevado a sufrir una vorágine de pensamientos lujuriosos, la mayoría de los cuales son difícilmente realizables. Tal vez por ello, quitando las fantasías que requieren a más de una persona, ahora desee más dureza que afecto en sus palabras, ser atada y manipulada sin contemplaciones, traspasar límites con agujas y azotes... No llegando a ser ese "trozo de carne" que me hizo sentir hace un tiempo, pero rozando esa situación.

Después se me vinieron a la cabeza cosas que aun no he probado. Cera.  Me dijo que comprara velas, ahora tengo el problema de no saber dónde encontrar un buen tipo de vela que no me haga burbujear la piel. Jugar más con cuerdas. Me gusta sentirme atada, pero ahora me gustaría no poder ni moverme por las cuerdas. Por supuesto quedan las suspensiones, pero no me veo capaz de abrir un agujero en el techo de mi casa para colocar un gancho, para eso habrá que esperar.

Y luego recordé mi collar. Un collar que compré hace ya tiempo por orden de mi anterior Amo, y que ahora ha quedado desterrado. Lo echo de menos. He pasado mucho tiempo preguntándome como un simple collar podía hacerme cambiar de estado mental. No importaba cómo me sintiera, solo con colocármelo en el cuello caía en la sumisión aun sin estar mi Amo delante. Se me hizo difícil sentirme sumisa ante mi Amo sin ese collar. No quiero decir, que desee llevarlo, lo que quiero es poder sentirme sumisa continuamente sin necesidad de que mi Amo haga nada.

Ahora pensando sobre esta entrada ya publicada, se me ocurre otra de mis fantasías, que aunque requiere de más gente, solo sería mi Amo quien participara. Esto es, una sesión en público. O un simple control en público. Para mí esto ya está fuera de los límites, es una situación que solo con pensarla normalmente hace que me bloquee y ponga colorada. Pero hoy le tengo ganas. ¿Será tal vez un reafirmarme en que tengo Amo demostrándoselo a quien quiera verlo?

Hablando un poco sobre esto con mi Amo, me hizo ver que había contradicciones. Supongo que se refería a ese primer "sin límites" y a mis siguientes pensamientos en los que ya ponía restricciones. Ahora, tal cual me siento, aceptaría una sesión sin límites, pero no sé cómo me sentiré cuando los dos estemos en mi casa. Tal vez solo me apetezca agarrarme a su cuello y estar abrazadita un buen rato. Me da miedo plantear todas estas cosas sin saber qué querré cuando llegue el momento.

29/12/10

Qué mala es la distancia

Muchas sumisas dirán que el peor castigo que un Amo puede imponerte es el no poder hablar con él. Es verdad. Solo una vez he pasado por eso con mi Amo, durante una sesión en la que no estuve a la altura y le dije que parara. Él se marchó de casa. Y yo me quedé llorando sin saber qué decir ni qué hacer, abandonada, en mi casa. Por mi mente pasó decirle que no hacía falta que volviera nunca más, pero en realidad estaba enfadada conmigo misma, por haberle pedido algo que luego no acepté. Menos mal que volvió.

Estando sola, cuando algo me va mal, lo primero que pienso es en llamarle, en pedirle consejo o simplemente en vernos y dejar de darle vueltas al asunto. ¿Significa eso que soy dependiente? No suelo llamarle, pero ha habido veces que haciéndolo me he encontrado con que él estaba en otras cosas y no tenía tiempo ni de hablar, por supuesto lo acepto y le digo que no tiene importancia, pero a la hora de colgar me derrumbo y me siento más sola que antes de llamar.

Y ahora estoy sola. Estamos en diferentes ciudades, cada cual con su familia. Nos vimos hace tres días, pero siento el 26 muy lejano. Y hoy me ha llamado.

Una llamada corta, en la que yo no sabía ni qué decir, con la de cosas que se me vienen a la cabeza ahora. Un "¿estás bien?", claro, ahora sí que estoy bien, que te oigo. Un "¿qué tal va el reto?", bienbien, ¡un desastre! pero ¿cómo te lo voy a decir por teléfono si no me sale hilar las palabras? Y un horrible "Tal vez nos veamos el 3 o el 4" Me cambié la vuelta de mi billete para llegar el 2, como él me dijo. Me dijo que hasta podría ser que me recogiera en la estación. Ahora voy a llegar a mi casa a pasar uno o dos días también sola.

Será la distancia, el no poder estar en contacto con él, será la falta de sexo... Una semana, que no es mucho, pero una semana llevo de monjita. Me tiene mal acostumbrada. Y ahora con el reto -tráeme una chica- ¡estoy a la que salto! Fotos (tanto de chicas como de chicos), conversaciones imaginativas y subidas de tono... y mi cabeza elucubrando sorpresas y fantasías, que posiblemente nunca se realicen, y tal vez dentro de una semana, ni me apetezcan (una vez de nuevo saciada)

Tengo ganas de chicos, como ese de un chat, que a mi Amo no le hizo mucha gracia, pero al final cedió siempre y cuando no me quitara tiempo para él; o como ese otro, del que mi Amo aun no sabe nada, uno de mi ciudad, que me recuerda demasiado a un pasado romance y al que estoy dando largas contra mi voluntad, por si acaso mi Amo me prohibe ver al anterior.

Y también tengo ganas de chicas. Con demasiadas estoy hablando para cumplir el dichoso reto. ¡Qué fotos! No importa que sean de internet o de sus primas y que detrás solo haya un pajillero con ganas de hacer perder el tiempo... madre,¡qué fotos!
Aunque estas últimas ganas se están disipando gracias a una posible chica para mi Amo, que me está dando muchos quebraderos de cabeza. -Niña sin experiencia e impertinente, si estás asqueada con los chicos que tan mal te han tratado en tu vida, ¡olvídame!, yo llevo un chico y no voy a quedar a solas contigo hasta que te laves la boquita con jabón- Espero que allá donde esté, haya oído estas palabras, y las que le he dejado por mail.

Pero también tengo ganas de mi Amo. Recuerdo (y sueño de vez en cuando) el momento de su última lluvia dorada en la ducha. Temblando de sumisión, lo vi con otros ojos. Tal vez él no se dio cuenta, pero para mí ese momento me cambió algo dentro de mi cabecita alborotada. Y aunque fui incapaz de evitar volver a pensar en mi anterior Amo, este momento fue diferente a cuanto viví con él.

Echo de menos a mi Amo y deseo verle. Pero, ¿qué pasará cuando nos volvamos a encontrar? Esas sesiones de reencuentro suelen ser extrañas. Los dos nerviosos, volver a recordar la vara, volver a sentirme sumisa ante él. Estos días he recordado la sesión que tuvimos la suerte de ver -y en la que pudimos participar un poco- con un Amo y su esclava. Y me pregunto si mi Amo habrá pensado alguna vez en mi como una esclava. Aunque solo haya sido como una fantasía, ¿le gustaría que fuera su esclava?

Será la distancia, el no poder estar en contacto con él, será la falta de sexo... pero ahora mismo a mí me gustaría ser su esclava.

28/12/10

Primer reto

"No me pones retos"
En menuda me metí por no cerrar mi boquita. Aquí estoy cumpliendo mi primer reto -llevarle una chica a mi Amo- Chats, páginas de ligues, msn... Al principio pensaba que cuantos más frentes abiertos tuviera, más fácil sería encontrar una chica guapa, inteligente y con ganas de pasarlo bien. No podía ser muy difícil, encontrar una niña bisexual, solo hay que hablar e intercambiar fotos.

Primero dejé los chats.
Era imposible huir de los comentarios predeterminados que hacían que sintiera que hablaba con un ordenador (aunque un ordenador muy caliente y lanzado) Los chicos saltaban por todas partes aunque fueran gays y yo tuviera un nick de chica. Gente con demasiadas prisas, que querían verte ahora mismo (siete de la mañana antes de ir a clase) Y cuando por fin encontrabas a una chica con ganas y agradable, te la pasas al msn y se te enfada porque no quieres ponerle la cámara si ella tampoco se la pone... (Aun sigo en contacto con esa, será que me gustaron sus fotos y parecía de verdad una chica y no otro de tantos pajilleros mentirosos, con los que también me topé)

Después desistí con las sumisas.
¡Inocente de mí! Creer que podría conseguirle una sumisa a mi Amo. ¡Picajosas de ellas! Desconfiadas, problemáticas... ¡Ni un café me concedieron! Y también tuve que aguantar a pseudoamos, pajilleros y demás, que encontrándose con una sumisa, creyeron ver su oportunidad para humillar y aprovecharse de una chica.

Me quedaban las páginas de ligar.
¡Tantas veces le he dado un repaso a las chicas de esa página, que me he memorizado hasta dónde vive cada una de ellas! Forma extraña la de esta gente para ligar. Mandar besitos virtuales. Y yo que entré ahí sin tabúes ni vergüenzas proponiéndoles a todas las mil maravillas del sexo a tres bandas... tuve que aprender a mandar también besitos virtuales. ¡Y da resultado! Con besitos y más besitos me contestaban todas. Y a la primera proposición, casi todas estaban de acuerdo, unos mensajitos más y al msn. Ahora, después de aguantar también a chicos extranjeros y nacionales con problemas al leer mi "busco chicas", que me mandaban fotos mal encuadradas de sus santísimos o me proponían tríos y orgías, pero con sus amigos (como si yo, buena y recatada sumisa de mi Amo, hubiera dado mi cuerpo a la ciencia para que cualquiera pudiera experimentar con él) ahora, tengo miedo de estar formando una jauría de perras que acabarán tirándose encima de mi Amo...

Por supuesto, todo esto lleva tiempo, y no he hecho más que empezar mi búsqueda. Pero cada vez me veo más cerca de superar mi reto. Llevarle una chica a mi Amo.

27/12/10

Visita relámpago.

Solita que estoy, aguantando a la familia, esperando impaciente el 26. No llega el 26, adorado 26, no llega, ¡maldito 26! Y llegó.
Llamada al teléfono, cambio de planes inesperado, me libro de la familia. Por fin un poco de paz. Una paz fuera de lugar, pero paz al fin y al cabo.
Bien podría haber sido otro día, tal vez el 27 hubiera ido mejor.
Y otra llamada, y ya no hay paz. Ida y vuelta, no nos encontramos. Y otra ida y otra vuelta. Dice que se va. Que él se molesta en verme y que yo no lo preparo.
Cigarro.
¿Cómo lo iba a preparar? Maldito 26. Si no hubiera habido cambio de planes. Chicas y hoteles. Lo habría preparado. Pero hay que aguantar a la familia. Y dice que se queda.
Ida y lloros.
No ha sido culpa de nadie. Ya hay paz y da igual el lugar.
Ojalá hubiera habido más tiempo y más sitios donde aparcar. Pero hay que aguantar a la familia. Feliz Navidad.

20/12/10

Visita a la casa del Bdsm: Adorada electricidad

Atada en la camilla todos me miraban, pero no me fijaba en ellos, solo podía mirar de reojo -porque tenía la cabeza enganchada también a la camilla- el aparatito que manejaba el dominante que me iba a "electrocutar" (tal cual él lo había dicho)

Acerca poco a poco el aparato (una especie de rastrillo color violeta) a mi dedo. Sale un rayo violeta de él y con un chasquido choca contra mi dedo.

"¡Ay, joder!" Es más fuerte que un simple calambre de electricidad estática.

Lo empieza a acercar a otras partes de mi cuerpo. Yo estoy nerviosa y tengo miedo, pego grititos cada vez que me suelta la descarga. Mi Amo pide que baje la intensidad. La pone al mínimo. Las siguientes veces que me lo acerca, también por nerviosismo, pero por ir perdiéndole el miedo, reacciono riéndome. Las risas se van contagiando a todos los que están en la habitación. Y siguen torturándome a base de rayitos violetas mientras todos nos reímos y solo una grita de vez en cuando.

Hacemos un descanso, miro a mi Amo, también sonríe, y me pregunta si estoy bien y que puedo decir que pare todo cuando quiera. Estoy estupenda, una vez perdido el miedo empiezo a sentir placer, no quiero que se acabe.

El dominante me pone la mano en la tripa mientras habla con otros. No me preocupo, pero cuando la separa, ¡ras! ¡chispazos violetas! pego un grito y mientras me vienen todas las risas encima consigo preguntarle que cómo ha hecho eso. Ha sido magia, totalmente inesperado y en la tripa se siente diferente que en las piernas. Ahora puede pasarme la electricidad con la mano, solo acariciándome. Es todavía más placentero, porque de vez en cuando sientes también los dedos, había más rayitos, cayendo en distintas zonas a la vez. me empiezo a relajar, y aunque las risas aun perduran, empiezo a gemir según dónde caen los rayos.

"Saca la lengua" Madre mía, ¿la lengua? Eso tiene que ser peligroso a la fuerza. La saco y veo temblando como poco a poco acerca un dedo. No quiero que lo acerque más, ¡me va a doler horrores! ¡zas! y grito y saboreo el dolor. "quiero más" vuelvo a sacar la lengua.

"Ahora abre la boca sin sacar la lengua" Qué raro... ¿y dónde caerá el rayito? ¡En los dos labios! Fantástico, estaría todo el día con esa sensación. El dominante explica que para los switchs recomienda que se den besos con electricidad. Pienso en mi Amo. Me da que no voy a darme un beso eléctrico con él nunca.

Un sumiso se interesa por lo de dar chispazos con las manos y el dominante le da la mano a él fuerte y le dice que me roce a mí. La electricidad pasa por los dos y llega más flojita a mi. Aunque no tan flojita como yo esperaba.

Cambia de juguete, coge una tira de bolitas metálicas, como un collar y lo deja colgando entre mis piernas. Las voy separando. Juega conmigo, me lo acerca un poco, pero no suficiente y va subiendo poco a poco. todos se ríen. Dios, me va a dar en el coño... Choca contra una pierna, me muevo, choca contra la otra, grito, y sube hasta que me da en el clitoris. ¡Ese collar hace que sea más fuerte la descarga!

Vuelve a cambiar. Ahora un plumerito, uno de esos que son como palmeritas o fuegos artificiales para adornar los cócteles. Me lo pasa por todo el cuerpo, chisporroteando luces violetas en la oscuridad y yo me estremezco y retuerzo. Este es el mejor. En su punto justo, no es muy fuerte, ni se queda corto, es perfecto. Tal vez simplemente es que ya me he acostumbrado a esa electricidad.

Paran. Ya no quedan juguetes. Estoy exhausta, noto como estoy de húmeda y pienso que mis jugos ya deben estar llegando al suelo. "Quieres probar el que ha probado la otra sumisa?" ¡SI!

Mi Amo se acerca y me dice al oído "Tómatelo en serio", ¿le molestará que me haya reído tanto? me lo tomo en serio, pero es que me da mucho gusto y me pone nerviosa y contenta, no puedo evitarlo.

Aun apagado me lo pasan por el clitoris, me avisan de que está muy frío. Pues a mí me gusta que esté así de frío, quiero que me lo meta ya, que lo conecte desde el principio, deprisa, deprisa. Lo mete un poco. ¡Pero mételo del todo, de un tirón! Mete un poco más. Mi Amo le dice que adelante, parece que él también se impacienta o ¿es que se me nota en la cara las ganas que tengo de probar ese juguetito?

Lo mete y lo enciende. Ya noto esa extraña vibración eléctrica dentro de mí y no sé cómo llega también desde dentro hasta mi clítoris, es relajante. Me empieza a masturbar, pero cuando estoy cerca del orgasmo no siento tanto la electricidad, ¡quiero que la ponga más fuerte! pero está al máximo. Ya llego, y mientras subo con el orgasmo me viene una oleada de electricidad más fuerte que antes.

Una vez más me corrí con esa maravilla hasta que me lo sacaron. Mi Amo les dijo que podían seguir, pero por seguridad no se podía usar más tiempo. Lentamente me desatan y me levantan de la camilla. Con una sonrisa de oreja a oreja les doy las gracias por ese momento, con el que estoy soñando cada vez que cierro los ojos.

Visita a la casa del Bdsm

Yo no sabía que existía este club. Mi Amo se había enterado por amigos y llamó varias veces, pero siempre le dijeron que necesitaba estar avalado para poder entrar. Me decidí a llamar yo. Sin problemas. Pagar y nos dieron la deseada dirección. Qué gusto da sentirse útil.

"Vístete arreglada" me dijo, pero siempre que me arreglo parezco una puta, suelo ir sin maquillaje y con lo primero que veo en el armario, así que no estoy acostumbrada. "cuánto más puta parezcas, mejor" Vale, me ha quedado claro.

Me sentía muy puta. Una camisa blanca, sujetador negro que se transparentaba debajo de la camisa, faldita bien corta, botitas con tacón y calcetines por encima de la rodilla (a mi Amo no le gustan las medias, pero con el frío que hace, de alguna manera me tengo que tapar) pintadita y con los labios rojos. Me miraba al espejo y me repetía a mi misma, que solo me iban a ver los que estuvieran en el club, que irían con mis mismas pintas. ¿Y si se me cae algo de camino? Me agacho delante del espejo, parece que no se me llega a ver el tanga ni el culo. Bien, perfecta. A la calle.

Le veo pasar en el coche hacia donde habíamos quedado. Llego tarde, ¿cómo me ha podido pasar? Me sonríe. Parece que lo de ayer está olvidado. Dice que estoy guapa, no se hace una idea de lo incómoda que voy, se me caen los calcetines.

Antes de entrar al club queremos cenar. Buscamos cualquier bar cerca. Y yo con estas pintas, qué vergüenza, con niños y familias alrededor... Me acomodo en la silla y siento el frío contra mis nalgas, sí, realmente la falda es bien corta, perfecta para el club, pero aquí... las cabezas de los niños están a la misma altura que mis piernas cerradas a presión para que no me puedan ver nada.

Estoy nerviosa por lo que vaya a pasar después, ninguno de los dos lo sabemos. No tengo hambre, ni cigarrillos, menuda noche me espera, ¡qué estrés! y se me caen los calcetines...

Vamos hacia el club. Tenemos que llamar porque ni siquiera nos dijeron el piso. Mucho misterio. Subimos por unas escaleras escarpadas, muy cutre parece todo. "Dónde nos estamos metiendo..." ¿Será como los otros clubs donde hemos estado? Nos vamos a aburrir, estará lleno de gente mayor hablando de sus hijos y de lo tarde que llegan a casa por salir como jovenzuelos...

Entramos.

Que nos quedáramos con la boca abierta es poco. Una sala grande, de techos altos, preciosa, muy bien amueblada, con estilo, nada pretencioso, sillones grandes y blanditos, buena música de fondo, proyecciones de películas, distintas salas cada una con una temática distinta (consulta médica, mazmorra y un dormitorio al estilo de un castillo con accesorios colgando de todas las paredes y armarios con sorpresas en todos los cajones, hasta una silla de montar había por ahí) y baños y duchas. Y comida y bebida. Me sentía como en casa.
La gente que nos dio la bienvenida eran abiertos y graciosos, nos enseñaron todo y nos explicaron un poquito lo que iba a pasar. Teníamos unas ganas irresistibles de que empezara.
Iban a enseñarnos unos aparatitos de electricidad, en cuanto lo oí miré a mi Amo, me sonrió. ¡Ay! me iba a tocar probarlos, no podía esperar más. Sólo había probado uno antes y me había encantado.

Llegó la hora de la electricidad. Primero le tocó a otra sumisa. Tumbada en un colchón negro en el suelo abierta de piernas y con su Amo acariciándole el pelo, todos los demás la observábamos entre las sombras de la habitación-mazmorra. Sacaron un dildo metálico conectado por cables a un aparatito. Yo lo había visto en vídeos por internet, pero no parecía tan grande como me pareció en ese momento. La dómina que llevaba el local se sentó encima de la cabeza de la chica y ella le mordió. -Luego mi Amo me recordó este momento y me preguntó qué me había parecido. Para verlo estaba bien, pero no me gustó que la dómina no pidiera permiso para hacerle eso a una sumisa con su Amo al lado, ni tampoco entendí el mordisco de la sumisa, si su Amo no había dicho nada, se entendía que no le parecía mal, y pegarle un mordisco a un dom que se te sienta encima ¡es de muy mala educación!- Pero repito, para verlo me encantó.

Le metieron el dildo aun sin conectarlo y la sumisa se quejó por el frío. Le taparon los ojos para que pudiera concentrarse. Un sumiso le agarró una pierna para que no se moviera y la otra se la agarró mi Amo. Pero la chica no se corría. Pasó y pasó el tiempo y aun con electricidad la chica no llegaba.

Me llevé una decepción. ¿Sería demasiado fuerte la electricidad? ¿Demasiado floja? Si yo me corrí con dos electrodos en los pezones, ¿cómo puede ser que esta chica no se corra con ese pedazo de hierro soltándole electricidad en el coño?

Pararon, lo limpiaron todo, la chica dijo que era flojito y que le había gustado. Mi Amo me preguntó si yo tambíen quería. "Claro, pero yo lo quiero más fuerte"



Mi turno.

"A tí te vamos a poner en esa camilla" ¿Camilla? Una cama de cuero con cuerdas para atar todo el cuerpo y para poder dar vueltas a la sumisa hasta que no sepa ni dónde está su propia cabeza... "Bueno, pero que no me den vueltas, que me mareo mucho"

-"Me quito toda la ropa?"
-Como quieras.
A mi Amo "¿me la quito?"
-"Lo que diga él, que sabe de esto"
De nuevo al Dom de la electricidad "¿Me la quito?"
-Esto es a gusto del consumidor...
-"Amo, ¿¿me la quito??"
Por Dios, ¿¡me la quito o no me la quito?! Ni siquiera sé qué me van hacer, ¡pero decidme ya si me la quito!
Me la quité. (Por fin me deshago de esos calcetines del demonio)

Me atan de arriba a bajo y desnudita me ponen en medio de la habitación en posición horizontal encima de esa camilla, apagan las luces y todos esperan mirando a ver qué pasa.

"Mira, lo que le ha pasado a la otra era electricidad para dar placer, la mala noticia es que lo que te vamos a hacer a ti es electricidad para castigos"

Upps.

19/12/10

Desconfianza.

Suena el teléfono. Me dice que coja el ordenador y todos los juguetitos que quiera. Me hago con un par de bolsas hasta arriba solo para un día, hasta me falta espacio. Me bajo a la esquina de mi calle a esperarle. Como siempre he llegado con demasiado tiempo y me dedico a mirar los coches. Hay que ver cómo se parecen todos al suyo... Tan cargada como voy de cacharros y con la vara asomando del bolso la gente me mira raro, ¿o es mi imaginación? Cuando paseo con la vara en el bolso no paro de pensar en qué puede pensar la gente al verla "¿será una guía para las plantas? ¿un bastón?", me da pánico que alguien sepa lo que es y me diga algo o lo comenten, me daría mucha vergüenza (no sé por qué)

Me recoge en su coche.

En el viaje me siento rara. Me toca la cara y solo con ese roce ya tengo ganas de que me someta, pero por otra parte no estoy a gusto. ¿Será que hace mucho que no nos vemos? Nos quedamos callados. No me molestan los silencios y él una vez me dijo que tampoco le molestaban, pero ya me ha visto rara, seguro que está incómodo. Yo al menos lo estaba. Tenía muchas ganas de verle, pasar una tarde tranquila con él y estaba muy contenta porque me llevara a su casa y quisiera pasar el fin de semana conmigo.

Aun ahora no consigo entender por qué estuve así. Tenía pensamientos en la cabeza que no eran míos y acabé confundiéndome con lo que realmente pensaba. ¡Esta manía mía de analizar las situaciones combinada con mi especial pesimismo, a veces da malos resultados!

Me desnudó y empezó a azotarme con la vara. Hacía ya mucho tiempo que no me azotaba con la vara y no conseguía concentrarme. Los golpes que según él antes hacían que me corriera ahora me hacían llorar. No me creí que siempre hubieran sido así. Cuando me vi las marcas volví a desconfiar de él. Eran moratones y me escocía la piel, normalmente no me deja tanta marca. ¿Me mintió o es que ese día tenía la piel más sensible? Ahora ya no me importa. Estuve respondona, estuve rebelde, insumisa. No tenía ganas de pelea, pero la provocaba.

Después de muchos lloros de arrepentimiento, y de una cena, me dijo que me dejaría en mi casa. Sentí que me echaba. No quería estar conmigo por haberme comportado como una cría sin razón. Realmente no hubo razón, pudo ser por cansancio, pudo ser por estupidez... Y ahora me echaba. Me lo tenía merecido.

Pero las cosas cambiaron, también sin razón. Y dejó que me quedara a dormir con él. No sabrá cuánto se lo agradezco.

16/12/10

Sentimientos encontrados

Ayer, después de un día bastante cansado, en vez de echarme una reparadora siesta decidí leer algunos blogs de otras sumisas, es otra forma de relajarme. Más me habría valido echarme la siesta...

Conforme pasaba el tiempo de lectura iba teniendo la sensación de leer todo el rato el mismo post. Mismas historias, mismos pensamientos, mismos sentimientos. Enfadada por no encontrar algo diferente o algo con lo que identificarme y poder aprender desde otro punto de vista, empecé a obsesionarme con la similitud de los post. Me sentía estafada.

¿Por qué todas esas sumisas con las que topé parecen iguales? Todas adoran a su Amo, todas tienen plena confianza en él, parece que fueran a dar la vida por sus respectivos Amos. Menudos Amos deben ser esos, pensaba yo, Amos, hombres y personas que yo no he debido ni oler, porque me siento muy lejos de llegar a escribir lo que otras escriben.

Bien por ellas, ¡hurra! si realmente han encontrado una persona tan afin, pero ¿nunca han tenido dudas? ¿Nunca se han planteado que ese adorado Amo puede que sea falso? Y aunque hayan tenido dudas al principio, ¿cómo es que ya no?

Tal vez llevan ya años de relación (no es mi caso) puede que con años de compartir este tipo de experiencias dejes de plantearte determinadas cosas, que ya no sea necesario planteárselas. El caso es que leyéndolas, yo como sumisa primeriza, me siento algo extraña. ¿Estoy viendo mi futuro? ¿Todas acabamos igual? Pero, ¿cuándo llega ese futuro? Y si no llega, ¿qué quiere decir? Realmente me sentiría muy mal si mi Amo esperara que yo llegase a sentir, pensar y decir ese tipo de cosas, no creo que llegue nunca a ello, ni siquiera quiero llegar a eso. ¿Soy menos sumisa por decirlo?

Es muy bonito sentir esa adoración y sentir esa confianza, pero creo que por ese camino yo no "recibiría" suficiente a cambio. Aun ahora que doy menos de lo que soy capaz de dar me hago preguntas que, después de haber leído los citados post, hacen que me plantee si me hacen ser mala sumisa ("¿y por qué habrá dicho eso mi Amo? ¿qué querrá conseguir con ello?")

Pero lo más extraño es que cuando más me apetece entregarme, cuando más -su sumisa- me siento, cuando le dejaría hacer conmigo lo que quisiera... es cuando estoy sin él.

video
Astrud, Cambio de idea

11/12/10

Esperado encuentro: En la habitación

Bonitas vistas y temperatura perfecta en la habitación. Me dice que ponga sobre la mesilla todo lo que he traído (condones, lubricante y el plug inflable) y también su cinturón y que me desnude.
Me quito toda la ropa, pensando en qué dirá cuando me vea depilada y empiezo a poner las cosas en la mesilla. Otra vez se me ha olvidado recogerme el pelo, sé que no le gusta, pero espero que no me diga nada...

-¿Y el cinturón?

Seré idiota, por pensar en el pelo ahora parece que intento librarme de los azotes. Me pone boca abajo, me dice que me abra el culo con las manos y echa un poco de lubricante. Pero no va a follarme el culo, coge el plug inflable. Recuerdo entre escalofríos las palabras del vendedor -si es para uso anal te tendrías que llevar un lubricante sedante...- Es demasiado grande, ¿por qué no habré cogido el pequeño?

Lo empieza a meter, siempre estoy demasiado tensa cuando ocurre esto, pero no sé cómo relajarme, solo pienso que es demasiado grande y que el pelo me está tapando la cara, eso no le gusta. Me duele, pero a la vez me gusta. No sé cuánto metió, tal vez solo la mitad, pero empezó a hincharlo y el placer superó al dolor. Me retorcía y temblaba; él lo hinchaba y lo movía. Hasta que me corrí. Al final ha sido buena compra.

Echado en la cama, me arrodillo hambrienta entre sus piernas mientras oigo la ya conocida frase "la vez que mejor me la comiste fue en mi casa, ¿te acuerdas?, tiene que ser igual o mejor" Maldita la hora en la que me inspiré entre sus piernas, ahora voy con presión, pero aun así queda claro que le gusta.

Foto de Pavel Kiselev
Ya relajados me echo a su lado y nos abrazamos. Le pregunto si le gusta que me haya depilado del todo y me dice que sí, que le gusta mucho. Resulta que aunque no lo pida, lo agradece. Estamos contentos, hacía ya mucho que no teníamos tanto tiempo a solas. Pero no me siento como otros días. No me siento sumisa y no sé la razón. Tal vez solo me apetece jugar, pero empiezo a llevarle la contraria. Quiere que le bese y yo me alejo y cuanto más me niego a hacer lo que él me dice, más fuerte me coge y más me gusta. No dejo de revolverme hasta que se cansa, me agarra fuerte del cuello y empuja mi cabeza contra la cama y sin esperarlo cae sobre mis nalgas el cinturón. Realmente me lo he ganado, pero no siento que haya sido suficiente. No me disculpo, no quiero.

Nos miramos a los ojos. Me habla de lo que ha pasado, no le escucho, compruebo las marcas del cinturón en mi culo, me gusta mucho verlas. Y él se burla "no te mires, que no ha sido para tanto" No queda nada de sumisión en mí, me enfado, pero no digo nada. Tanto tiempo sin verle, sin oirle, sin saber casi nada de él... Le he echado de menos y él se burla de mí.

Le doy una bofetada, flojita, solo me interesa lo que el gesto implica, no el dolor.

Se ríe. "No quieres ir por ahí..." De repente tengo miedo. No debería haber hecho eso, pero tengo curiosidad por ver qué va a pasar. Me fastidiaría que no hiciera nada, que el darle una bofetada a mi Amo no significara recibir un castigo. Estoy tan tensa por lo que puede llegar a pasar que se me saltan las lágrimas. Me mira serio. Lo siento. Él piensa que quiero recibir un castigo, se le ve en la cara que viene otra de sus lecciones. Y llega la lección.


Me coge de la mano y me lleva a la puerta de la habitación. ¡Me va a sacar desnuda al pasillo! Se oye a la gente fuera, me revuelvo, no puedo hacer eso. Pero él me agarra y me pone frente a la puerta "Ábrela" Yo no puedo, me tiemblan las manos, pero él insiste. Quito despacio los cerrojos atenta a los sonidos del pasillo y abro la puerta, solo una rendija. "Sal". Cierro la puerta, me echo a llorar. No puedo. Dice que no me va a obligar, que tengo que obedecer. Yo solo pienso en huir, y eso es lo que hago. Vuelvo a la cama, me hago un ovillo e intento aguantar las ganas de llorar.

Él llega, sin mirarme. "Contaré hasta cinco y me iré. Ya sabes lo que tienes que hacer"

¿Cómo me pone en esta situación? Casi no puedo ni moverme del miedo. UNO. No es la primera vez que me pasa esto. Si no hubiera hecho el idiota con la bofetadita... DOS. Se va a ir, se va a ir y me va a dejar aquí sola, no puedo pasar por eso otra vez. La bofetada se la he dado porque lo he echado de menos, no para que se vaya.

Me levanto y voy corriendo a la puerta, la abro, estoy dispuesta a salir, me da igual que me vea quien sea. Él me para. "Dame un abrazo" Me echo a llorar.

De vuelta en la cama hacemos una parada. Menos mal, de tanta tensión estoy destrozada. Mientras me fumo un cigarro él lee la lista de prácticas bdsm que me mandó hacer. Ocho páginas de lista con todo lo que he encontrado por internet, en colorines lo que me gustaría probar, lo que ya está hecho y lo que considero límites. Horrorizada veo cómo va tachando algunos de mis límites. Me dijo que lo que estuviera en esa lista, se haría... Empezamos a hablarlo, pero no cambia de opinión. Me va convenciendo. ¿Me está manipulando o realmente he sido demasiado estricta al poner los límites? Sea lo que sea, esos límites ya no existen.

No eran esos límites los que me podían dar problemas. Tendría que haber tenido más cuidado haciendo la lista. Me dice que por lo que ha leído en ella parece que me gusta sentirme como un trozo de carne, que me usen sin pensar en mí. Sí, puede tener razón, pero con esa voz y esa mirada empiezo a sentirme insegura. Pone un cojín en el suelo, inmediatamente me arrodillo sobre él. Ese es mi sitio, arrodillada frente a mi Amo, ahí estoy cómoda. Me pone la cabeza sobre su rodilla y me acaricia. Me relajo. Me siento protegida, estoy tranquila. Pero de repente me empuja al suelo, realmente va a hacer que me sienta como un trozo de carne. Me da patadas en el culo. No duelen, pero las "siento" mucho. Dice que me va a follar el culo, pero aun lo tengo dolorido del plug. "¿Y qué podemos hacer, eh? Te duele, pero yo te quiero follar el culo, ¿qué hacemos?" Me siento estúpida, él sabe que me va a doler, que no quiero hacerlo, no quiero que me pregunte, solo respondo con "no sé". Me pone en la cama, estoy demasiado nerviosa. No usa lubricante, aunque le pido que pare no para, solo siento dolor. Admito que no quería que lo hiciera, pero por otra parte sí que quería. No era capaz de decirle que lo hiciera, pero no me sentí mal por pasar por eso.

Últimamente hemos tenido muchas conversaciones sobre si él se controla o no cuando está conmigo, y en esta ocasión, aunque también sé que se controló, fue un poquito menos que otras veces. Me gusta que se controle, así me siento más segura y lo admiro, pero también quiero llegar a la situación de admirarlo lo suficiente como para que no sea necesario que se controle tanto.

Después de otro ratito de abrazos, besos y cigarros, tal vez como recompensa, tal vez porque le apetecía, me metió el plug inflable por el coño provocándome incontables orgasmos, hasta que tuve que pedirle que parara, porque sentía que me desmayaba.

Mareados, cansados y doloridos salimos de la habitación y nos despedimos con un beso en la mejilla.

Esperado encuentro: La espera.

El martes no pudo ser, así que estaba impaciente porque llegara el viernes. A las 13.30, o tal vez antes, dijo. Con una mañana muy completita yo iba corriendo de un lado a otro, controlando la hora constantemente. Me tocaba depilación. ¡Adiós a esos pelitos, a todos ellos, por fin! Llevaba ya tiempo retrasándolo y tenía ganas de verme bien depilada, pero él no me lo había pedido, decía que no hacía falta, eso me hacía estar insegura -¿será que no le gusta así? Tirada en la camilla abierta de patas mientras una señorita me embadurnaba las ingles con cera caliente sujetaba el móvil con todas mis fuerzas. Se acercaban las 13.30 y era posible que me llamara.

-Por favor, que no me llame ahora, ¿cómo voy a hablar con él entre grititos y blasfemias por los tirones de pelo?

Una vez suavecita salí de ahí y como ya se había pasado la hora le llamé, ya sabiendo que me iba a volver a tocar esperar.

Aproveché la hora de espera para darme una vuelta por un sexshop, tenía ganas de comprarme un plug inflable. Me enseñaron dos tamaños. Uno demasiado pequeño, otro demasiado grande. Y de cabeza fui a comprarme el grande, sintiendo mientras lo pagaba que tal vez me estaba pasando, sentimiento que se hizo más fuerte cuando el vendedor me dijo que si iba a ser para uso anal necesitaría un lubricante sedante. Muy convencida le dije que solo para uso vaginal.

Nunca he usado lubricante sedante y no acabo de verle mucha utilidad... Si duele es porque te está haciendo daño, ¿de qué sirve no saber si te estás haciendo un estropicido en el culete?

Una vez con el bolso lleno toca sentarse a esperar e ir mirando los coches que pasan (debería fijarme en su matrícula, así no me llevaría tantas desilusiones) Pienso en las últimas conversaciones que hemos tenido e imagino por ellas qué puede pasar en esta sesión. Pero realmente puede pasar cualquier cosa. Empiezo a arrepentirme de no haber comprado ese lubricante inútil.

Me llama. Ya está aquí. Vamos a comer. Está impaciente por ir al hotel, sin acabar paga la cuenta y nos vamos.

En el ascensor se acerca, me besa en la mejilla y antes de que me de cuenta me muerde. Ese dolor punzante e inesperado me hace entrar en el estado de sumisión que tanto me gusta. Estoy deseando llegar a la habitación.

-¿Puedes estar tres horas?

(Tengo un examen que estudiar, he salido de casa a las once, si me quedo esas tres horas volvería sobre las siete y le he dicho a mi madre que volvería pronto...)

-Sí, claro.

7/12/10

Ñic, ñic

Cuando duermes no se nota, al menos si no te mueves mucho. Cuando haces la cama tampoco se nota. La habitación siempre está en silencio. Cuando han venido niños a hacerme compañía en la noche, tampoco se ha notado... ¡Pero llega el Amo y ese ñic-ñic del cabecero no para!

"Si no lo arreglas te tendré que castigar"

¡Pero si no hay Dios que lo haga callar! ¿Cómo lo arreglo? No tengo fuerza ni espacio suficiente como para quitarlo, no se trata de alejar la cama de la pared, porque ya lo he intentado varias veces y el ñic-ñic se niega a desaparecer, tampoco de alejar el cabecero de la pared, porque está clavado a ella y vuelve todavía desde más lejos a golpearla con su incesante ñic-ñic.

¡Pesadillas estoy teniendo en las que el ñic-ñic me persigue allá donde voy!

¿Qué pasará cuando venga mi Amo y le salude con un ñic-ñic?

Interior, exterior y su relación

Estando sola -sola sin poder hablar con mi Amo- mi imaginación se suelta. Imágenes y conversaciones. A cada hora tengo más claro lo que deseo, lo que necesito. Durante el día pienso en ello y durante la noche lo sueño.

"Cuando nos volvamos a ver le pediré que me azote con la vara, cada vez más fuerte, me apetece muy fuerte; y me bajaré al sex shop y compraré juguetitos para darle una sorpresa, sí, y voy a hablar con tal y tal persona, a ver si consigo que se apunten a una sesión porque sé que le gusta; y, por supuesto, que no se me olvide hablarle de que quiero probar la cera desde hace tiempo y le tengo que confesar que encontré perdidas debajo de la cama unas agujas y aunque me ordenó tirarlas todas, las guardé..."

Me lo encuentro conectado y la conversación, no sé cómo, llega a tal punto en el que parece que le insinúo que no le veo como Amo.

¡Pero qué ha pasado?

En mi cabeza está todo claro, pero abro la boca y lo lío. No es solo que me resulte difícil expresarme, sino que me resulta realmente complicado sacar lo que llevo dentro, ¡y además que se entienda!
Siempre me esfuerzo por hablarlo todo, y una vez hablado, liado y malinterpretado, me esfuerzo por aclararlo, pero a veces tengo la sensación de que mi Amo lo sabe todo hasta antes de decírselo y que juega conmigo o me "pincha" para que aprenda a expresarme con claridad.

Sea como sea, me quedan aun muchas oportunidades para meter la pata y conseguir decir justo lo contrario a lo que siento.

6/12/10

Confesiones a mamá

Recordando tiempos mejores con mi madre salen frases míticas de nuestra familia, que normalmente en celebraciones -y gracias al alcohol- entramos en, tal vez, demasiada confianza. Y es entonces cuando le recuerdo una entre risas, que ella había tenido el detalle de olvidar.

-¡Ay! Mamá, y ¿te acuerdas cuando me pediste consejo sobre sexo?
-¡Qué dices hija mía?
-Sí, mujer, dijiste "Hija, ¿me puedes decir algún truco para chupársela a tu padre?"

Risas y más risas recordando el momento.

-Es que yo quería aprender cosas nuevas. Porque, ¿sabes? estuve mirando páginas porno, pero oye, de ahí no se podía aprender nada. ¡Qué fantasías! ¡Cuánta flexibilidad, por Dios! Yo no puedo hacer esas cosas...
-Bueno, mamá, pero mira las páginas y háblalo con papá, a lo mejor algunas cosas os apetece probarlas.
-Mira, hija, a mi me gusta -tal y tal-
-Bueno, sí, lo básico, está bien con eso, ¿no?
-Sí, hija, es que tu padre es muy tradicional. Muchas posturas, pero siempre tradicional... Y... a tí ¿qué te gusta?

Palidezco.

-Ahh, bueno, ya sabes, lo mismo...
-Sisí, y ¿qué más?
-Bueno, es que ¿sabes? los tiempos van cambiando... y ahora a la gente le gusta algunas cosas que a lo mejor tú ni entiendes...
-Ajá, ¿como cuáles?
-Bueno, pues bofetaditas, azotitos -digo yo que si uso diminutivos sonará mejor, ¿no?- es que, bueno, ahora se lleva eso de la dominación y la sumisión ¿sabes?

¡Ring, ring!

Uff, salvada por el teléfono.

4/12/10

Otras sumisas, más experiencia

¿Cuáles son las razones para compartir a las sumisas con otros Amos?

Cuando aun estaba con mi primer Amo estaba impaciente porque me cediera, ver a otros Amos y otras sumisas. Era más morbo que otra cosa. Él también estaba interesado, pero no se pudo hacer por falta de tiempo. Ahora veo que me precipitaba al querer algo así, era demasiado pronto, me faltaba experiencia aunque yo me sintiera preparada.

Meses más tarde, ya con mi Amo, tuve mi primera experiencia con otro Amo y otra sumisa. Claro está, yo era la que menos experiencia tenía en esa casa. Me sentía un poco perdida, la niña que quería aprender y se dejaba llevar por los que sabían. Era la primera vez que veía cómo azotaban a otra sumisa. Me sentí mal por el dolor que se veía en su cara. Usaron un flogger. Nunca lo habían usado conmigo, no sabía cómo se sentía, así que se me hacía todavía más difícil pensar por lo que estaba pasando esa sumisa. Pero lo que más me impresionó fue ver a mi Amo azotándola.

Después fue mi turno y pude comprobar que el flogger me daba más placer que dolor. Debería comprar uno, de esos largos y pesados, solo de recordar esos azotes me dan escalofríos. Le pedía más y más azotes y aun ahora siento que fueron pocos. Yo que tenía la vara como mi instrumento favorito, con esas marcas preciosas, el dolor profundizando muy adentro... lo que me falta por descubrir.

Pero eso no fue todo lo que experimenté esa noche. La sumisa había acordado con su Amo que sería instruída como Ama. Sus primeros azotes a una sumisa y mis primeros de un Ama. Recostada sobre sus rodillas esperando los azotes, oía cómo su Amo le susurraba cómo debía hacerlo. Las dos estábamos nerviosas. Acarició mis nalgas y soltó un azote. Muy flojo. Le pedí uno más fuerte, pero al oir a su Amo me arrepentí. "Si la sumisa te pide más fuerte, no te controles" Subió la intensidad, justo como a mí me gustan, pero no llevaba un ritmo contínuo a pesar que su Amo le daba indicaciones. Los azotes cayeron más fuertes y a veces inesperados. Pero me gustó. Me sentía como un ratoncito de laboratorio. Recibía azotes, pero la atención la tenía la aprendiz de Ama.

Su Amo le dijo que debía recompensarme después de los azotes. No me lo esperaba y tampoco mi Amo, que al no oir lo que iba a pasar y ver que la sumisa me llevaba al sofá se apresuró a preguntar. Me gustó que preguntara, me siento protegida en estas situaciones porque sé que él las controla y si no quiere que algo me pase, lo corta.

Con pinzas en mis pezones y en mi coño esperaba mi recompensa. La sumisa empezó a lamerme y a tocarme. Mi Amo veía la escena. Me he dado cuenta que una de las cosas que más me gustan es sentir que mi Amo me observa en estas situaciones. Aunque a veces haga fotos o vídeos, verme en esa situación una vez ya ha pasado no me agrada, son mejores los recuerdos.

Sentimientos y bdsm

Hay gente que lleva relaciones bdsm serias, no es mi caso. Tanto mi Amo como yo llevamos nuestras vidas. No me gusta sentirme encerrada en una relación, así que estoy a gusto con esta situación. Pero a veces se hace complicado. De alguna forma estoy encerrada al no poder sentir cualquier cosa que venga. Siempre tengo en mente el protegerme, no dejarme llevar por los sentimientos, ¡con todo lo que se puede llegar a sentir en una relación bdsm!

No soy enamoradiza, pero aun así "meti la pata" con mi primer Amo. Me entregué en cuerpo y alma a él. Me sentía realizada. Sabía que él tenía su vida, pero eso no me importaba. Hasta que sus visitas se hicieron cada vez más cortas. Cada vez lo veía menos y lo necesitaba más. Nunca dejaba que se marchara de mi casa sin antes intentar molestarle y así al menos se quedara un poco más para castigarme. Pero eso no siempre funcionaba. Y esa relación dejó de ser bonita. Dejé de respetar a mi anterior Amo porque no veía recompensado mi esfuerzo por complacerle.

A veces me da miedo que me pase lo mismo con mi Amo.

3/12/10

Dos semanas después

Dos semanas hacía que no nos veíamos a solas. Ha sido una excepción. Cuando empezamos nuestra relación, hace ya unos meses, me prometió sacar tiempo para vernos dos veces por semana como mínimo. Hasta ahora lo ha conseguido cumplir, no me siento abandonada como con mi anterior (y primer) Amo. Pero me gustaría poder verlo más, siempre se quiere un poquito más.

Sal a las 13.30 de casa, me dijo. Y así lo hice, sin esperar una llamada suya ni llamándole yo a él, por no molestarle. Pero cuando llegué al restaurante donde habíamos quedado tuve que esperar. Odio esperar. Mirando por la ventana, viendo pasar a los niños que salían del colegio, comprobando todos los coches y confundiéndolos todos con el suyo. Poco a poco el nerviosismo que sentía cuando había llegado se transformaba en frustración y me controlaba para no llamarle, para no enfadarme.

No pude evitar recordar los días en los que me tocaba esperar a mi anterior Amo. Me hacía esperar horas, nunca supe si lo hacía apropósito. Es diferente esperar en casa, en esas situaciones me daba tiempo a limpiarla de arriba a abajo unas cuantas veces. Pero ahora estaba en un restaurante.

Me llama. Lo veo en la calle. Ya no me importa la espera, podría haberle esperado mucho más sin moverme del sitio.

Se le ve contento, activo, como siempre. Es como si su energía englobara a la mía, solo con una mirada me siento tranquila, me siento suya. Le echaba de menos, a él y esa sensación. Solo pienso en que acabe la comida, en que me lleve a la habitación y haga conmigo lo que quiera. Y él lo sabe.

Paga la cuenta, salimos a la calle, los apartamentos están justo enfrente. Me gusta cómo me agarra del brazo cuando cruzamos. Ya estoy nerviosa.

La habitación es bonita, cada cuarto de un color. Me gusta ver los apartamentos que se alquilan por horas, no he estado en muchos, y aunque me sienta cómoda en esas habitaciones, me sigue resultando divertido ir a estos sitios. Me pregunta si quiero una sesión fuerte. Yo ya no puedo pensar, me tiemblan las piernas, solo quiero sentirme suya, que me domine, pero no sé decirle cómo. Me ordena que me desnude y me ponga a cuatro patas en el suelo mientras él se saca el cinturón. Tantas noches soñando con sus azotes, deseando ver las marcas en mi culo y cuando llega el momento estoy tan nerviosa que no puedo disfrutarlo completamente.

Me azotó el culo y la espalda (sabe que me gusta). Ahora tengo las marcas y las puedo mirar y recordar ese momento, justo antes de que hiciera que me corriera tan rápida e intensamente como nunca.

Me gusta ver cómo descansa en la cama después de la explosión de placer. Me gusta pensar que le hago feliz.

Fueron unas horas. Suficientes, cuando acabó estaba satisfecha y él también.

¡Pero ahora quiero más, un poquito más!

Bdsm, ¿se nace o se hace?

21 años he esperado para tener un Amo al que respetar y del que estar orgullosa.
Lo busqué, lo necesitaba. Ahora estoy más completa.

Acostumbrada como estaba a enviar un mail diario a mi Amo con mis miedos, dudas, sentimientos y básicamente todo lo que se me pasaba por la cabeza, me siento perdida ahora que -por circunstancias que no vienen al caso- no puedo hacerlo. Hablar por teléfono no es lo mismo, demasiadas prisas, demasiados ruidos... (será que me despisto con facilidad) Me gustaba sentarme al ordenador, guardar unos minutos al día únicamente para escribirle. Saboreaba ese momento con gusto.

Por esa razón, aquí estoy. Blog abierto, preparado el camino. Solo queda plasmar aquí

                             mi vida sumisa.