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30/9/12

La perra ha vuelto a casa.

Solo he pasado un fin de semana como perra callejera y empiezo a sentir que esta situación no me gusta, pero mi cuerpo vuelve a pedir sumisión y nada más empezar a hablar con otro Dom, quedo con él para esa misma tarde.

Intento no pensar en lo que ha pasado, en que ya no tengo Amo, pero me llega un mensaje Suyo. No sé por qué me escribe y al principio dudo si debería responder. Pero la curiosidad me puede. Hablamos durante horas, en las que a ratos lloro, a ratos me enfado, a ratos lo echo de menos.

Finalmente decidimos vernos para dejarlo todo cerrado y seguir cada uno por nuestro lado.


Cuando lo vi se me puso el corazón en un puño. Intenté mantener una imagen de mujer segura de sus propias decisiones, hasta que me eché a llorar. Él estaba preocupado por mí, se le veía en la cara. Mientras yo estaba quedando con otros Doms él se preocupaba por su sumisa.

Esa preocupación por su sumisa era algo que necesitaba ver en Él. Ya no lo veía distante ni más preocupado en otras sumisas que en la suya propia, ahora lo veía protector, fuerte, digno de respeto y admiración.

Deseé ser la sumisa de ese Amo.


Entonces me preguntó qué había hecho durante el fin de semana. Me sentí muy avergonzada. Llevaba en mi culo las marcas de otro Dominante, mi casa estaba patas arriba por una de las sesiones del fin de semana y a mi móvil iban llegando mensajes del Dom que esa tarde me esperaba.

No quería que Él me viera así, no quería decirle lo que había pasado, pero tampoco podía mentirle. Subimos a mi casa.

Me dijo que Él sabía lo que había estado haciendo esos días, que me conocía y que por eso estaba preocupado por mí, pero que no se iba a enfadar. Insistió en verme las marcas que me habían dejado. Esa ha sido la única vez que me he sentido humillada ante mi Amo sin que Él lo hubiera provocado. De cara al espejo fui bajando los pantalones y vi que mi Amo cerraba los ojos y salía de la habitación. No entendí esa reacción. ¿Estaba triste porque su sumisa hubiera recibido esos azotes? ¿Estaba enfadado porque le hubiera dejado hacer algo así a otro Dom? ¿O, tal vez, se sentía decepcionado por no haberme dejado Él unas marcas como esas en tanto tiempo de relación?

Volvió y quiso hablar conmigo. Él también quería que fuera su sumisa. Ambos queríamos empezar de nuevo, llevar una relación mejor para los dos y esforzarnos porque lo que pasó ese fin de semana no volviera a pasar.

Han pasado ya algunos días desde que lo dejamos todo claro, desde que me volvió a aceptar como su sumisa y sigo sintiéndome extraña. No sé si me merecía una segunda oportunidad y me da miedo no saber aprovecharla. Pero sea lo que sea que venga, me esforzaré para seguir junto a Él.

25/9/12

La perra se ha escapado.


Hace ya muchos meses que no escribo en el blog. Hace ya muchos meses que la relación con mi Amo ha cambiado.

Nos hemos distanciado, aunque nos hayamos visto casi todas las semanas. Los dos nos hemos sentido cada vez más solos. Él ya no era mi Amo y yo había dejado de ser su sumisa, solo éramos dos amigos que se aferraban a una relación que iba muriendo poco a poco.

Él estaba descontento por mi falta de interés y yo sentía que Él estaba más preocupado por otras sumisas que por mi. Como ya era de esperar, llegó un día en que discutimos, nos dijimos lo que no queríamos decirnos y finalmente ambos decidimos tomarnos un tiempo.

Era la primera vez que me sentía cómoda admitiendo que la relación iba mal y que era, en parte, culpa mía. Esas semanas que dijimos que nos tomaríamos para reflexionar se me plantearon como un descanso, una forma de ver la situación desde fuera. Quería hacer mi vida sin Él, pensé que así le echaría de menos y cuando volviéramos a hablar, las cosas irían de otra forma.

Pero solo tuve un día para mentalizarme de que estaba sola, porque esa noche Él vino a casa.

No entendía qué estaba pasando. ¿Cómo era posible que por la mañana los dos estuviéramos de acuerdo en tomarnos un tiempo y solo unas horas más tarde me intentara someter? Intenté no darle importancia, intenté que las cosas fluyeran, pero no podía. Mi cuerpo se negaba a obedecer.

Le dije que se fuera.




No tengo Amo. No soy de nadie. Ahora sí que estoy sola.

No me gustó esa última visita, no la entendí, me ofendió y me enfadé.

Reaccioné convirtíendome en una perra callejera.

  • Mi ex-Amo.

En menos de 24 horas quedé con mi primer Amo. Sabía perfectamente lo que me iba a hacer, sabía que hace dos años se quedó con ganas de más, sabía que hasta podía tratarme mal. No confiaba en él, pero necesitaba sentirme la perra de alguien, tenía que demostrarme a mí misma que iba a estar bien sola, que no hacía falta tener un Dueño.

No lo traté con respeto, como hice el tiempo que estuvimos juntos. Pero a él no le importó, estaba dispuesto a someterme y utilizó mi rebeldía para aplicarme más castigos.

Me azotó sin remordimientos. Me azotó mucho más que a lo que estaba acostumbrada. Lloré, supliqué, intenté huir. Pero él siempre volvía a cogerme, despacio, me ponía en posición y seguía.

Me dejó las marcas más duras que he tenido en estos dos años de sumisión y al vérmelas me sentí bien. Me gustó intentar sentarme y ver que no podía apoyar mi culo castigado. Me gustó recibir ese castigo sin razón.

Cuando se despidió me trató como si fuera de su propiedad, pero yo lo tenía claro: no quiero un Amo. Aun me siento suya y no soporto ni siquiera llamar "Señor" a otro. No obedeceré fuera de sesión.



  • El desconocido.

Después de un día de descanso mi cuerpo necesitaba de nuevo sentirse una perra.

Las sumisas no tenemos que hacer ningún esfuerzo para conseguir compañero de juegos y si además no tienes claro qué quieres y nadie te guía, la situación puede acabar siendo peligrosa.

No hablé con él más que unas horas. Quedamos entrada la noche y me recogió en su coche.

No sabía su nombre, no sabía dónde vivía, no sabía a dónde me llevaba. Estaba con un completo desconocido. Empecé a tener miedo. Recordé todas las historias que Él me había contado para que aprendiera a tener cuidado y me pregunté si yo iba a ser una historia más que contaría a su próxima sumisa.

Paró en un gasolinera para comprar alcohol. Sentí que me estaba metiendo en algo peligroso, él estaba dentro de la tienda y yo en su coche. Se había llevado las llaves. Abrí la puerta del coche, al menos no me había dejado encerrada dentro, fuera estaba todo tan oscuro, no sabía dónde estábamos, cerré la puerta del coche, no hay vuelta atrás.

Finalmente llegamos a una casa y casi me sentí decepcionada cuando vi los juguetes que iba a usar conmigo. Tan solo unas pinzas y poco más.

Me lo pasé bien. Ese nerviosismo de no saber qué va a pasar, de no saber ni siquiera dónde estás, con quién estás... Me puso caliente.

Pero no me sentí sometida en ningún momento.


26/2/12

"No quiero separarme de ti nunca"

"No quiero separarme de ti nunca"

Hoy me he encontrado diciéndole estas palabras a mi Amo, lo que me ha hecho replantearme cómo me siento en esta relación y cómo me siento siendo sumisa.

Creo que a Él le parece gracioso que diga ese tipo de cosas, normalmente, como en esta ocasión, me dice que me recordará mis palabras más adelante, seguramente en alguna futura discusión. Lo que Él no sabe es que yo también me las suelo recordar. 

Hace ya un tiempo me prometí a mí misma que me esforzaría por seguir siendo su sumisa cuando llegaran situaciones complicadas en nuestra relación. Tomé esta decisión cuando una compañera, sumisa también de mi Amo, pasó por una de esas situaciones complicadas. No sé exactamente lo que ocurrió entre ellos, pero mi Amo le dio una segunda oportunidad, aunque ella tendría que esforzarse como nunca. Me dolió mucho esa temporada, se notaba que la sumisa lo pasaba mal al no conseguir que el Amo la perdonase. Finalmente ella desistió y su relación acabó. 

No me gustó por lo que le hizo pasar mi Amo a esa sumisa, aunque estaba en todo su derecho. Pensé que yo también podía acabar como esa chica, abandonando ante un reto demasiado duro, y fue entonces cuando decidí que yo lucharía por mi Amo. 

Desde entonces, cada vez que me siento tan feliz con Él como ahora, me repito a mi misma que mi Amo lo vale todo, vale los castigos, vale sus caprichos, vale sus demandas, vale mi esfuerzo y mi entrega. 

Nunca me he sentido tan sumisa y tan suya como ahora. Deseo verle, desde que me azote, que me ate... deseo servirle. 

Este post me lo recordará la próxima vez que tengamos un problema, si me asusto, si me enfado, si estoy cansada... Pero yo también lo recordaré. 

9/5/11

Sesión conjunta II. Enema y orgullo de sumisa por su Amo.

Tumbada boca abajo vi que delante de mí había dos botecitos de desodorante, me preguntaba para qué los usaría. La otra sumisa ya sabía para qué eran y me ponía nerviosa que resoplase tanto, parecía que no le gustó nada cuando el Amo los usó con ella. No se me ocurrió cómo los usaría hasta que le vi metiendo uno en un condón.

Empezó conmigo. Poco a poco fue metiendo ese botecito, que ya no me parecía tan pequeño, por mi culo. Me sorprendí al ver que no me dolía tanto como otras veces, creo que estaba más relajada que de costumbre. Durante toda la sesión no me planteé nada, no dudé, no me resistí, a excepción de algunas situaciones con la vara que por mucho que me concentre, me superan. Iba notando cómo se metía en mí hasta que estuvo totalmente dentro y me dio placer. No quería que parara, estaba disfrutando mucho y me excitaba pensar que tal vez después mi Amo me usara, pero le oí decirle a la otra sumisa que trajera el enema. .

No me había avisado de que me iba a poner uno. Nunca los había usado y el tema había salido antes, le dije que estaba interesada, pero me daba vergüenza y no estaba segura de que a él le gustara que se lo pidiera. En ese momento no tenía ganas de usarlo, pero no dije nada, no sentía que no quisiera que me lo pusiera. Me sentía suya, como un juguetito para que él hiciera lo que quisiera conmigo y si tocaba enema, eso se haría, y con gusto. Me explicó que para hacer un fisting anal era necesario usar un enema antes. Me asustó mucho que dijera eso. Ya intentó hacerme un fisting hace tiempo sin mucho éxito y con demasiado dolor. Aun así tenía ganas de que lo volviera a intentar y de que lo consiguiera, pero ese no era el momento.

Aun no sé si me gustó o disgustó la sensación del agua dentro de mí. Y tampoco sé qué decir sobre la vergüenza que pasé ante mi Amo sentada en el váter cuando entraba sin avisar. Me sentí humillada, muy por debajo de él, usada. Eso me gustó.


Me dijo que cuando se me pasara fuera a la habitación. Allí me encontré a la otra sumisa atada de pies y manos boca arriba al somier de la cama. Pensé que no podría quejarse esta vez, mientras yo estaba aguantando un dolor de tripa bastante extraño a ella la ponían en esa situación. Me gustó verla así, pero no sabía que le iba a pasar y si tal vez me pasara a mí después.

Pero lo que ocurrió no me gustó nada. Mi Amo solo quería darle un orgasmo (esta sumisa tiene problemas para llegar al orgasmo), se lo iba a regalar, se esforzaba para que ella disfrutara. Pero ella no hacía más que quejarse, le ponía pegas a estar atada, a cómo usaba mi Amo el dildo, a que le dolía la espalda, que no se concentraba... Intentó manipular a mi Amo, ¡consiguió que le desatara una pierna y una mano! Veía a mi Amo desilusionado y frustrado. Estaba cansado de darle placer y la chica no se lo agradecía... Me pareció fatal cómo se comportó, no vi respeto por su parte hacia el Amo y finalmente se salió con la suya y la tuvimos que desatar sin ver su orgasmo.

No dije nada, no quería crear un problema. Tampoco sé cuál es su historia, cuánto han hablado del tema o qué ha pasado antes entre ellos con todo esto. Pero aun así me sentí atacada y ofendida por cómo se portó ante mi Amo.

8/5/11

Sesión conjunta II. Castigo y marcas.

En un momento de descanso, la otra sumisa se quedó dormida y nosotros pensamos en acostarnos también. Yo estaba mirando unas cosas en el móvil y mi Amo quiso que se lo enseñara, pero le dije que no en tono burlón, que lo mirara en el suyo. Me recordó que a la que se portara mal la sacaría a la terraza a dormir. Creí que seguíamos de broma y le dije, que vale, que me sacara si quería.

Me quitó la camiseta que era todo lo que llevaba puesto y tiró de mí hacia la terraza. Le dije que solo era una broma, que no lo decía en serio, pero le dio igual. Abrió la puerta y entró una oleada de frío. Le rogué que no lo hiciera, pero con un empujón me sacó, cerró la puerta tras de mí y bajó la persiana.

Me quedé desnuda, tiritando de frío y pegada a la puerta en la oscuridad de la noche. Intenté escuchar qué pasaba dentro de la casa. No lo oía cerca de la puerta, se había ido. Me había dejado fuera y cada vez tenía más frío.

Solo quería volver dentro, disculparme y abrazarle, sentir su calor y su protección.

Cuando me empezaba a desesperar me abrió y me dejó pasar. Y eso hice. Le abracé y me disculpé.

-Querías llamar la atención, ¿verdad?

Me dijo que me quería marcar, que me daría unos azotes para que en los próximos días no me olvidara de él (ya ves, aquí me tiene, como para olvidarme aun sin azotes) 50 azotes con la vara que me dejarían unas bonitas marcas. Uno tras otro cayeron sobre mi culo esos azotes, con algunos descansos entre medio para poder aguantarlos. Esos descansos me ayudaron, pero no los quería. Quería que no parara, que me los diera todos seguidos aunque no lo pudiera aguantar, quería sentirlos y quería tener sus marcas. 

Cuando acabó se los agradecí. Me llevó donde estaba la otra sumisa, que con los ruidos de azotes y mis gritos no había podido dormir y se los enseñó, le dijo que a la mañana siguiente ella también tendría esas marcas. 
Unas preciosas marcas rojas alargadas que ahora cada vez que paso por delante de un espejo las miro con cariño y excitación. 

Sesión conjunta II. Azotes.

Las dos sumisas tumbadas boca abajo en el colchón. Cara a cara esperábamos impacientes los azotes del Amo. Notaba el aire de la respiración nerviosa de mi compañera en mi cara mientras miraba de reojo al Amo que nos acariciaba las nalgas con tranquilidad.

Los azotes empezaron. Fuertes pero a la vez suaves, es la magia de azotar con la mano. Esas caricias que nos hacían ahogar los gritos pasaban de una a otra hasta que sentías su mano solo con escuchar el chasquido en la nalga de la compañera.

El Amo se levantó y fue a otra habitación. Nosotras nos quedamos calladas mirando hacia donde se había ido intentando adivinar qué traería. Oímos un tintineo metálico.

-Cinturón-dije.

A cuatro patas el cinturón caía sobre mi espalda y sobre mi culo, mi compañera esperaba mientras me oía alternar gritos de placer y de dolor. Luego le tocó a ella y pude ver la velocidad y la fuerza con la que chocaba el cinto contra su cuerpo.

Pero no se quedó satisfecha. Dijo que a ella le habían tocado menos azotes y que quería más. Me preocupó escuchar eso. Yo también lo había pensado, pero es el Amo quien decide qué pasa durante la sesión, tal vez le tenía reservada otra cosa. Se ganó un castigo.

El Amo cogió la vara mientras ella pedía que no la azotara con eso, pero los tres sabíamos que ya era demasiado tarde. No conté cuantos azotes fueron. Tuve que apartar la mirada, me dolía verla soportando el castigo.

Lo curioso de esto es que aunque me hubiera parecido justo el castigo, cuando mi Amo le dijo que no debía quejarse así y siguió con otra conversación, yo le contesté de forma un tanto irrespetuosa y burlona, pero lo justo para no ganarme un castigo. Fue como si mi parte de sumisa rebelde intentara defender a mi compañera.
Supongo que son los peligros de juntar a dos sumisas.

Sesión conjunta II. La llegada.

Esperando en la calle a que me recogiera la otra sumisa de mi Amo notaba cómo la gente me miraba. Tal vez me había pasado “poniéndome guapa”. Mi Amo le había dado mucha importancia, lo había repetido una y otra vez, lo que me hizo pensar en las razones de tanta insistencia. Le pregunté directamente qué tenía de especial hoy después de darle demasiadas vueltas y excitarme a cada nueva y disparatada idea que se me venía a la mente, pero no me quiso contestar. “Porque lo digo yo”. Así que añadiendo la incertidumbre de dónde acabaríamos la noche me arreglé para ir acorde a cualquier situación nocturna, lo cual a las ocho de la tarde y con un sol radiante llamaba la atención de los transeúntes.

En el coche de camino a la casa del Amo vi que mi compañera también iba arreglada y supuse que tendría mis mismas preocupaciones. Después de unos besos, que acrecentaron mi excitación, empezamos a hablar. Nos intentábamos sacar información la una a la otra de lo que podría pasar esa noche. Pero no había mucho que decir, nos contamos las mentirijillas que el Amo nos había dicho y seguimos imaginando qué nos depararía la noche.

Nos perdimos, la otra sumisa se preocupó por si el Amo se enfadaba, yo me mareé y tras muchas vueltas conseguimos llegar. Acordamos no comentar nada sobre el asunto.


La puerta estaba abierta. Entramos despacio a un salón a media luz, un colchón en el suelo y de espaldas al fondo estaba mi Amo, vestido de negro y excitantemente serio y tranquilo. Estaba claro que él sí sabía todo lo que iba a pasar.

La cabeza me daba vueltas, estaba muy caliente y ese ambiente no me ayudaba a tranquilizarme. A cada caricia suya me estremecía y deseaba que empezara todo, que me agarrara fuerte, que me diera una bofetada, azotes, ¡cualquier cosa! Por suerte él lo notó y me dio uno de los orgasmos más intensos que he tenido nunca, además de concederme un deseo… facesitting de la otra sumisa. El facesitting solo me lo había hecho mi anterior Amo y era algo que me encantaba, por supuesto también me gustó mucho con la sumisa, pero mientras lo hacía pensé que preferiría que me lo hiciera mi Amo.

Solo hasta ahí recuerdo con claridad. El resto de la noche fue algo tan nuevo, tan deseado por mi parte, que creo que aun no lo he asimilado. Solo tengo fogonazos. Escenas que vienen y se van. 

6/5/11

Hoy he caído en la cuenta de que...

Estaba frustrada, triste, perdida en la sumisión. Confusa por querer complacer a un Amo ausente. Atrapada en el bdsm y separada de la vida vainilla. Y llegó él. El cambio no fue fácil, pero ahora miro atrás y casi no me reconozco.

Todo ha cambiado. Él me ha cambiado. He crecido como persona y como sumisa a una velocidad y con una fuerza tan grande que me siento cómoda tal cual soy ahora. Tan poco tiempo hace desde que le conocí y tantas cosas que me ha hecho vivir.

No sabe lo agradecida que le estoy.

26/4/11

Un Amo. Dos sumisas.

Finalmente no pude cumplir el reto de encontrarle una chica a mi Amo. Me sentí frustrada cuando me dijo que dejara de buscar. Le había fallado. Y aunque me explicó que en esas búsquedas perdía mucho el tiempo y que sería mejor que me centrara en otras cosas, no pude evitar pensar que le había decepcionado.

No todo está perdido. A él se le da mejor buscar y afortunadamente una de sus anteriores sumisas parece interesada en unirse a nuestras sesiones. Así que tal vez en unos días empiecen esas sesiones conjuntas. Siempre se habla de los celos de las sumisas cuando no tienen la exclusividad de su Amo. Curiosamente yo no me siento celosa, he pensado mucho en ello, me he planteado cómo debo sentirme ante esta situación, pero los celos no aparecen por ningún lado. Me haría feliz tener una compañera en las sesiones y que mi Amo pueda disfrutar de las dos. Pero sí que hay algunos sentimientos negativos rondándome.

Al principio tuve miedo y me sentí insegura. Sé que a mi Amo le gustaría una sesión con dos sumisas, por eso estaba buscándole una, pero ahora que todo se hace más real se me pasó por la cabeza que tal vez yo no fuera suficiente para mi Amo, que tal vez insistía mucho en este tema porque necesitaba más de lo que yo podía ofrecerle. Sé que es una tontería, incontables veces me ha repetido que está contento conmigo, que soy su sumisa y que todo va bien, pero creo que hago bien en pensar estas cosas. Aunque no tenga razón, pensar en ello me hará esforzarme más y así conseguiré que siga contento conmigo.

Los celos de las sumisas suelen ser por sentirse desplazas o por miedo a que les quiten el puesto, repito que no es mi caso, pero ocurrió algo extraño en una de mis últimas conversaciones con mi Amo. Él me decía que me seguiría viendo el mismo tiempo, que no me dejaría de lado por estar con la otra sumisa y que no notaría diferencia (uno de mis problemas es el sentirme abandonada por el Amo, necesito mucho tiempo, si no me pongo triste, lo sé, tengo que ir superándolo, pero es algo que me duele mucho) Y ahí salió mi orgullo de sumisa, de sumisa que puede con todo y que quiere que su Amo sea feliz y le dije que no me importaba si me veía menos, que lo entendería si quería tener dos sumisas. Por supuesto no le mentía, es lo que pienso, pero me horrorizaría tener que pasar por esa situación. Ver la mitad de tiempo a mi Amo se me haría muy duro y tal vez ahí surgieran celos por sentirme sola.

Ahora solo queda esperar. Ojalá todo salga bien. Ojalá me lleve bien con esa sumisa (es otro de mis temores) y mi Amo esté contento con las dos a sus pies.

21/3/11

Mejorar como sumisa.

Se me hace extraño, pero hace ya un tiempo que estoy perfecta con mi Amo. No hay problemas, no hay discusiones, no hay desconfianza. No me falta ni me sobra nada. Y por lo que él me dice, parece que él también está contento conmigo.

Pero me queda una espinita clavada, y es que quiero mejorar como sumisa, pero no sé cómo. Creo que estoy siendo impaciente. El reto de conseguir una chica para mi Amo es realmente complicado. Hoy he estado a punto de conseguirle una, pero no sé cómo creo que se me ha escapado... Lleva mucho tiempo y acabo perdiendo los nervios con las excusas de la gente. No avanza el reto... y lo mismo me pasa con las sesiones. Quiero aguantar más azotes y más fuertes, pero físicamente no puedo y me desespero. Acabo con unas contradicciones en la cabeza que no me dejan pensar bien. Recuerdo en la última sesión que yo iba preparada y decidida a pedirle unos azotes a mi Amo, él se me adelantó y me los propuso y acepté pensando que esta vez iba a aguantarlos sin ponerme nerviosa, sin moverme y que los iba a disfrutar. Pero poco a poco el dolor era más profundo y el cuerpo se me movía solo. Mi cuerpo y mi cabeza me decían que pararan, pero cuando mi Amo me preguntó si quería más, le dije que sí. Supongo que sin entrenamiento no puedo mejorar y aunque las primeras veces lo pase mal, acabaré superándome. De nuevo mi impaciencia, ojalá pudiera ir más deprisa!

Se me pasan por la cabeza ideas y situaciones que a mi Amo podrían gustarle y no puedo llevarlas a cabo porque el cuerpo no me da de sí.

Le estoy muy agradecida a mi Amo por muchas cosas y quiero hacerle feliz, pero más feliz que ahora!

17/3/11

Volvió el pasado

Estaba en la ducha lavándome para que mi Amo me encontrara bien limpia y fresca cuando se me ocurrió que aun iba a tardar un rato en llegar y que yo estaba demasiado caliente como para esperar más. No vi inconveniente en juguetear un poquito con el plug inflable. El problema está en que mientras yo me aliviaba mi Amo me llamaba unas tres veces al teléfono y se desesperaba en el coche sin saber si iba a estar en casa o no...

Me sentí muy mal cuando me contó eso y él se debió sentir peor cuando le confesé lo que había estado haciendo yo en vez de esperarle. Me habló de forma dura, hizo que me sintiera todavía más culpable y me asustó comentando que tal vez me tendría que poner un cinturón de castidad.

Me hizo traer la vara y una cuerda al salón. En cuanto vi cómo comprobaba la resistencia de la estantería recordé los castigos de mi anterior Amo. Me dijo que me apoyara en el sofá y empezó a atarme el cuello y las muñecas a la estantería. A cada nudo recordaba los azotes que recibí de mi anterior Amo en ese mismo lugar. Temblaba y notaba cómo se me empezaban a saltar las lágrimas. Los castigos de mi anterior Amo eran muy duros, lo pasaba muy mal y siempre acababa llorando porque eso era lo que mi Amo de entonces buscaba. Pero ya desde hace meses no me veía en esa situación y me asusté pensando que no iba a ser capaz de aguantarlo de nuevo después de tanto tiempo.

Él se dio cuenta de que me pasaba algo y me preguntó, le dije que estaba nerviosa porque iba a castigarme por lo que había pasado. Pero me dijo que no estaba enfadado, no quería castigarme. Mi cuerpo se fue relajando y aunque el mal trago no se me pasó, mi cabeza se despejó. Mi Amo solo quería azotarme. De repente no me importó si iban a ser unos azotes muy duros o si iban a ser muchos, mi espalda se arqueó sin darme cuenta y mi culo quedó en manos de mi Amo y la vara.

Los azotes empezaron muy flojos, no me dolían, pero las lágrimas no paraban por los nervios. Le agradezco que tuviera cuidado, de otra manera lo habría pasado realmente mal. La fuerza de los golpes fue aumentando hasta que quedaron en mis nalgas unas preciosas marcas de las que estar orgullosa, por haber superado la situación, por volver a confiar en mi Amo después de un momento de flaqueza y, simplemente, por ser Sus marcas.

9/3/11

No sé qué quiero, pero quiero MÁS.

Ayer vi a mi Amo después de una semana. Casi había olvidado lo que es ser su sumisa...

Llamó por teléfono y dijo que me vistiera y bajara a buscar una plaza para el coche. No quiso darme explicaciones y me habló de forma dura. Tenía razón, no sé por qué le tuve que preguntar, las instrucciones eran claras. Corrí escaleras abajo y me pateé las calles donde nunca hay hueco a contrarreloj pensando en que en este tipo de cosas suelo serle inútil. Esta vez también lo fui, pero hubo suerte.

Ya en casa estuvo presente todo el rato la fantasía de que yo era una puta. Siempre es agradable sentirse una puta, pero si además es el reencuentro con tu Amo después de más de una semana sin verse y casi sin oirse la voz, se entiende que estuviera caliente desde su primer roce.

Todo lo que pasó y lo que se dijo me ha hecho pensar. Sigo teniendo dudas acerca de qué es lo que le gusta a mi Amo, siempre me dice que está contento conmigo y que le gusta lo que hago, pero creo que quiero que me exija más. Quiero sentir que cumplo todos sus deseos. Algo de lo que me dijo ayer me hizo pensar que hay cosas que le gustan, pero no las dice. Tal vez crea que no me van a gustar a mí y que eso puede crear conflictos. Pero yo estoy dispuesta a todo. Aunque me pida algo que en un principio no me guste, saber que a él sí le gusta, hará que lo disfrute.

Se habló de "cesiones", me dijo que me diría que quedara con quien él me dijera y que me comportara como una puta con él, que hiciera lo que me pidiera, y creí entender que cobraría por ello. Esta es una idea con la que fantaseo, pero hacerla realidad no creo que me gustara si fuera únicamente por mí. Pero saber que él me está mirando o que haya elegido él a la persona y luego tener que contarle lo que ha pasado y saber que a él eso le gusta... estoy segura que así lo disfrutaría completamente.

Pero todo son sensaciones, no tengo una idea clara de lo que quiero ni de lo que él quiere. Pero sé que diga lo que me diga lo aceptaré y lo haré encantada.

26/2/11

Mi Amo me ha perdonado.

Durmiendo me ha pillado mi Amo. Suena el móvil, unos mensajes y vuelvo a meter la pata a mi estilo... Yo que creía que ya había aprendido a contener mi parte infantil y tan contenta que estaba por los últimos días que nos habíamos visto, me encuentro de nuevo lloriqueando delante del móvil sin saber qué hacer ni qué decir para retirar lo que ya había dicho.

Le he hecho pensar que no quería verle, nada más lejos de la realidad. Desde que pasé el fin de semana en su casa le echo de menos mucho más que antes y estoy deseando verle sea cuando sea. Pero por la tontería de no haber dormido lo suficiente y estar pendiente de cosas que tendría que haber dejado al margen como él me ha recomendado muchas veces, la he acabado pagando con él.

Me dice que ya no tiene ganas de verme y me derrumbo, menos mal que me ha permitido mandarle un email explicándole todo. Al rato recibo su contestación y con un suspiro leo "me encantas, iré en un rato". ¡¡Gracias, gracias, gracias!! Justo eso me he dicho al leer su mail.

Y aquí repito que haré lo que haga falta para que mi Amo nunca dude que quiero estar con él, que quiero ser su sumisa. Por muchas tonterías que llegue a hacer o decir, todas serán equivocaciones que enmendaré. Sé que soy joven, me falta experiencia como sumisa y como adulta, pero quiero aprender a ser mejor en todos los sentidos, para mí misma y para mi Amo.


Ha venido a mi casa. Me sentía mal por haberle dicho esas tonterías y por haberle hecho pasar un mal rato. En mi email ya le había dicho que me merecía un castigo y que lo aceptaría encantada fuera cual fuera. Los castigos siempre me han servido para sentir que mi Amo me perdona, -he hecho algo mal, me pasa algo malo- muy simple, pero el resultado es que siento un gran alivio y me veo más unida a mi Amo, borrón y cuenta nueva, olvidado. Pero hoy no he recibido un castigo.

"¿Crees que mereces un castigo? ¿Estás arrepentida por lo que has hecho?"

"Sí, Señor"

"Entonces no necesitas un castigo"

Me ha sorprendido muchísimo esa forma de ver las cosas. Da la impresión de que me he castigado yo sola arrepintiéndome. No estoy acostumbrada a esta situación. Me he llegado a sentir mal cuando mi Amo ha hecho que me corriera. No creía que me mereciera eso.

Y aunque todo haya empezado mal, ha resultado ser una tarde espléndida. Me ha encantado pasarla chupándole los pies, hacía ya mucho que no lo hacía y es algo que me gusta muchísimo, me pone caliente y a él también. Me he sentido en paz a sus pies. Y también me ha sorprendido que al comentarle que me gustó la cera, ha querido volver a usarla. Esas gotitas ardientes recorriendo mi espalda y mi culo. Sigo teniéndole miedo a las quemaduras, pero hoy la he disfrutado más. Tal vez por ir acostumbrándome, tal vez por el momento de perdón y reencuentro.

-Muchísimas gracias por haber venido a verme, Señor-

16/1/11

Lejos

Hoy no me siento unida a mi Amo.
No creo que él se sienta unido a mí.
No consigo volver a la estabilidad de nuestra relación.
Creo que no confiamos el uno en el otro y eso nos da problemas.

Quiero que sea feliz, pero no sé conseguirlo sin ponerme restricciones a mí misma.
Necesito verle y que vuelva a estar todo como antes.
Quiero que nos olvidemos de este fin de semana.


Sola en casa sigo pensando en una solución.

5/1/11

Fe de erratas

Las Navidades fueron duras, pensando en mi Amo, imaginando el reencuentro.

El reencuentro no fue lo esperado. Necesitaba ser sometida y no se consiguió, hubo algunos líos con terceros que hicieron que me sintiera abandonada.

Al siguiente día esperaba de nuevo a mi Amo y no pudo venir.

Todo esto unido a mi pesimismo y falta de confianza ha hecho que meta la pata de nuevo hasta el fondo y vea temblequear la estabilidad que creía que tenía esta relación.

Quería una conversación con mi Amo, sin prisas, sin terceros por medio, solo nosotros, lo que había pasado, cómo nos habíamos sentido y cuál era el problema y la posible solución. Por fin la he tenido.

Ahora veo que tenemos distintas visiones de nuestra relación. Y me gusta más la suya, pero me cuesta ponerme en su lugar. Creo que sigo arrastrando las ideas de mi anterior Amo, acabaron siendo mías también. Además soy demasiado desconfiada. No estoy acostumbrada a que mi Amo se preocupe de verdad por mí y que lo pase mal cuando yo estoy triste. Se lo he oído decir, pero creo que aun no lo he asimilado.

Cuando me dijo que esa tarde vendría otra chica no me pareció mal, es decir, me pareció perfecto, solo me preocupó el no saber de dónde salía esa chica, pero en ese sentido sí que confié en él. Pero luego, cuando yo estaba sola y él no me llamaba para que pasara a la habitación, empecé a desconfiar. Era el día del reencuentro, se trae otra chica, una chica en la que tampoco está realmente interesado, no la comparte, no sé qué pasa, ¿por qué se la ha traído a mi casa? ¿por qué justo hoy? ¿es que no le hacía ilusión volver a verme?

No fueron celos, no soy nada celosa, me gusta la variedad y que los que me rodean disfruten de ella también. No estaba enfadada con mi Amo, tengo asumido que él decide qué se hace y qué no. Tampoco me parecía mal que estando yo en casa él disfrutara de otra chica y yo esperara. Lo que me dolió fue el haber puesto tantas esperanzas en un día que al final fue como otro cualquiera.

No quise darle importancia. No quería decirle nada a él, no quería que se me notara que lo había pasado mal. Pensé que al siguiente día ya habría más tiempo. Pero él me lo notó y por eso no hubo buena conexión el resto del día. Ahora me duele que fuera mi culpa que él tampoco quedara satisfecho en ese día de reencuentro. Y lo peor, que haya supuesto un problema para él los días siguientes (hasta esta última conversación)

No quiero hacer nada que le moleste, quiero que sea feliz, me siento bien cuando está feliz. Tengo que aprender a controlar esos sentimientos tal vez demasiado infantiles que aun se me escapan aunque quiera ocultarlos. No sé cómo hacerlo, siempre he pensado que esto es cuestión de tiempo y a base de repetición de situaciones fastidiosas. Creo que también debería aprender a expresarme de otra forma, el anterior post lo escribí para que él supiera cómo me había sentido, pero resulta que él lo vio como un reproche (de nuevo se me escaparon esos sentimientos infantiles)

Voy a hacer un esfuerzo por confiar en él, por ver la relación como él la ve y por no darle importancia a hechos que realmente no la tienen.

-Gracias, Amo, por la conversación, por escucharme, aguantar mis lloros e intentar entender esta cabecita loca de cría-

4/1/11

¿Estás enfadado conmigo por lo de ayer?

Días extraños estos últimos. No lo voy a negar, he llorado por lo que ha pasado.

¿Estás enfadado conmigo por lo de ayer? Sé que no estaba concentrada. ¿Pero cómo iba a estarlo después de esperar dos horas en el salón, sola, mientras tú estabas con esa chica que ni conocíamos en mi habitación, con mis juguetes, agotando el tiempo que tanto deseaba pasar contigo?

En ese tiempo estuve pensando cómo debía sentirme. Al principio estaba interesada por lo que podía pasar. Tal vez me llamaras para participar. Tal vez salierais para hacer una sesión en el salón con los demás instrumentos que había colocado encima de la mesa, como me habías ordenado. No conseguía oir todo lo que pasaba. No, le oía a la chica, y me preocupaba, porque a lo mejor te enfadabas o te decepcionabas. "Es que eso no me gusta", ¿y para qué acepta una sesión con un Amo si no es sumisa? Cada vez veía más dificil que me llamaras.

Y entonces te asomas. "Vete al otro cuarto, que quiere ir al baño" ¿Qué? ¿Ni siquiera se atreve a pasar desnuda por delante de mi? Cada vez lo veo todo más negro y me preguntas que si quiero pasar a la habitación. No, claro que no quiero, llevo una hora aburrida y semicabreada fumando en el salón sin hacer nada, lo que menos me apetece es meterme en un cuarto con una niña que se va a negar a todo en redondo.

Ahí estaba la niña que no hacía nada por tí, aprovechada y maleducada, pero tú no hacías nada para que se fuera, para pasar el tiempo conmigo. Dos semanas sin vernos y metes en mi casa una desconocida impertinente.

¿Cómo me tengo que sentir? No me gustó. Ya te lo dije. No me gustó y no me pareció bien lo que pasó ni cómo lo llevaste.

Desde ahora digo, y espero que aceptes, que en mi casa no entra nadie.

Intentaste arreglarlo. Te quedaste más tiempo del que tenías pensado. Pero no fue bien. "No hubo conexión", como tú dijiste. Yo necesitaba más tiempo y creo que tú lo sabías. Te pedí muchas cosas en esa "Carta para los Reyes Magos" que me hiciste postear aquí. No obtuve ninguna. No te lo reprocho, por supuesto que no. Pero no me quedé satisfecha. Quería recordar los azotes y volver a disfrutarlos, no pude. Quería superar límites también con agujas, las nombraste al principio de la tarde, luego se olvidó. Quería pasar tiempo contigo, guardé toda la tarde para tí, y me la robó una desconocida.

Pero hoy, otro día, te noto diferente. Yo no estoy enfadada. No te reprocho nada. Fue un día que no nos gustó, ya está, se pasó. Pero te noto distante. Esperarías más de mí después de todo eso. Yo no estuve a la altura. Tal vez creíste que me había enfadado contigo.

¿Estás enfadado conmigo por lo de ayer?

1/1/11

Recuerdo una noche

Después de mi última experiencia con la electricidad pasé la noche con mi Amo. Pienso en esto ahora, porque hace ya mucho que no dormimos juntos y empiezo a olvidar cómo es pasar una noche junto a él.

Me empiezo a olvidar del momento triste del "buenas noches", que solo consigo alargar acariciándole el pelo y viendo cómo poco a poco su respiración se va ralentizando. Su tranquilidad nocturna me acuna hasta que no puedo sostenerme y me tumbo junto a él.

Me empiezo a olvidar de su brazo recogiendo todo mi cuerpo y apretándome contra él, ese peso dulce que tantas noches he disfrutado. Y su calor que me calienta hasta que caigo en un profundo sueño del que él mismo me saca pocas horas después.

Y me mueve y noto cómo me abre las piernas. Pero yo sigo soñando y los sueños se me mezclan con realidades, hasta que noto su cuerpo sobre mí y despierto en un mar de placer.

Pero esa noche no fue así. Desperté con las piernas abiertas y no confié en que mi Amo me daría placer. Le pregunté si llevaba condón, le pedí que me dejara tocarlo, le dije que tenía que comprobarlo. ¿Es que acaso no confío en él? ¿Por qué despierto así en vez de sumisa y complaciente?

Se me vinieron a la cabeza otras situaciones pasadas, tal vez sin importancia para él, pero mi cabeza funciona así. La primera o segunda vez que nos vimos, él quería asegurarse de que yo nunca dejaría que nadie me follara sin condón y jugó conmigo para ponerme a prueba, yo caí la primera vez, pero aprendí la lección. Y otra noche, los dos muy cansados, y sin pensar él quiso usarme, le recordé el condón y fue a cogerlo.

¿Por qué esta ocasión no iba a ser una prueba? ¿Cómo puedo saber cuándo confiar y cuando no?

También me empiezo a olvidar de sus azotes. Cuando esa noche ya acababa, despiertos los dos, empezó a azotarme con un cinturón. Y yo le pedía más y más. No recuerdo otra vez con él en la que me azotara durante tanto tiempo. Yo disfruté mucho, aunque en algún momento me desconcentrara, pero ¿y él? Sé que le gusta azotarme, pero también le gusta darme bofetadas y también recuerdo un día en el que se las pedí más fuertes (y él me las dio) que luego me dijo que así no le gustaban. ¿Puede ser que esos azotes tampoco le gustaran?

Él me insiste en que haya comunicación, que le diga cuándo me gustan los azotes y cuándo no. Pero ¿cómo hace una sumisa para pedirle lo mismo a su Amo?

31/12/10

Me quedo contigo

Hace un par de días tuve una conversación con mi Amo un poco más larga que las típicas de estas fechas. Yo ya estaba en la cama a punto de dormirme, cuando me llegó un mensaje "estoy en skype". Me levanté deprisa a encender el ordenador. Tal vez fue solo una coincidencia pero ese mismo día había publicado una entrada sobre la soledad de estos días, y su mensaje llegó oportunamente como caído del cielo para hacerme compañía.

Lo más importante de esa conversación no tardó en salir a la luz: "me quedo contigo". Me dijo que dejaría de buscar chicas y parejas, que de esa tarea me ocuparía yo. Pero que no tenía claro si eso iba a ser bueno o malo para mí.

No entendí por qué iba a ser malo.

Que él deje de buscar y tenga que hacerlo yo implica más responsabilidades por mi parte, pero también que él se fía de mí. Si bien ahora siento un poco de vértigo por realizar correctamente la tarea, me siento orgullosa y sé que me voy a esforzar para que nunca le falte una chica o una pareja o lo que sea que le apetezca en cualquier momento.

Además, esto me liberó para seguir con mi reto, dado que buscando una chica he topado con parejas y sumisos que ahora puedo poner en la lista para presentárselos a mi Amo llegado el momento.

Contenta y con más ganas que antes, sigo con mi reto y me tomo esta nueva situación como un reto más que superar.

30/12/10

Carta a los Reyes Magos

Por orden de mi Amo escribo aquí mis deseos para el día de Reyes:

-¿Qué quieres para Reyes?
-Con verte ya tengo suficiente.

Mala respuesta. Mal pensado. Y yo que le iba a comprar unos bombones... ¿me hará él lo que le pida?

Me hizo pensar. ¿Qué quiero para el día de Reyes...? Por un lado solo quiero verle y que me haga lo que a él le apetezca. Eso le dije, "hazme lo que quieras, sin límites". Tendría que haber dejado a un lado lo de los límites. Pero era lo que sentía en ese momento. No quiero nada para mí. Quiero que él, después de tanto tiempo sin vernos, pase un buen día, no me importa si yo no obtengo placer o si solo obtengo dolor. Quiero que él sea feliz. Pero por otro lado...

Me hizo pensar. Quiero sentirme sometida. Como ya dije antes, estando sola es cuando más su sumisa me siento y cuando más ganas tengo de dejarme llevar, de aceptar todo lo que a él se le antoje. Se me escapan mis deseos.

Pero seguí pensando. Estos días no he tenido sexo, ni un solo orgasmo. Él no me ordenó que estuviera así, pero mentiría al decir que él no es la razón por la que me he alejado de esos placeres durante esta semana. Yo no soy fiel y tampoco le doy importancia a serlo. Pero hay temporadas que voluntariamente decido serlo. (También me pasó con mi anterior Amo) No sé por qué. Pero todo esto me ha llevado a sufrir una vorágine de pensamientos lujuriosos, la mayoría de los cuales son difícilmente realizables. Tal vez por ello, quitando las fantasías que requieren a más de una persona, ahora desee más dureza que afecto en sus palabras, ser atada y manipulada sin contemplaciones, traspasar límites con agujas y azotes... No llegando a ser ese "trozo de carne" que me hizo sentir hace un tiempo, pero rozando esa situación.

Después se me vinieron a la cabeza cosas que aun no he probado. Cera.  Me dijo que comprara velas, ahora tengo el problema de no saber dónde encontrar un buen tipo de vela que no me haga burbujear la piel. Jugar más con cuerdas. Me gusta sentirme atada, pero ahora me gustaría no poder ni moverme por las cuerdas. Por supuesto quedan las suspensiones, pero no me veo capaz de abrir un agujero en el techo de mi casa para colocar un gancho, para eso habrá que esperar.

Y luego recordé mi collar. Un collar que compré hace ya tiempo por orden de mi anterior Amo, y que ahora ha quedado desterrado. Lo echo de menos. He pasado mucho tiempo preguntándome como un simple collar podía hacerme cambiar de estado mental. No importaba cómo me sintiera, solo con colocármelo en el cuello caía en la sumisión aun sin estar mi Amo delante. Se me hizo difícil sentirme sumisa ante mi Amo sin ese collar. No quiero decir, que desee llevarlo, lo que quiero es poder sentirme sumisa continuamente sin necesidad de que mi Amo haga nada.

Ahora pensando sobre esta entrada ya publicada, se me ocurre otra de mis fantasías, que aunque requiere de más gente, solo sería mi Amo quien participara. Esto es, una sesión en público. O un simple control en público. Para mí esto ya está fuera de los límites, es una situación que solo con pensarla normalmente hace que me bloquee y ponga colorada. Pero hoy le tengo ganas. ¿Será tal vez un reafirmarme en que tengo Amo demostrándoselo a quien quiera verlo?

Hablando un poco sobre esto con mi Amo, me hizo ver que había contradicciones. Supongo que se refería a ese primer "sin límites" y a mis siguientes pensamientos en los que ya ponía restricciones. Ahora, tal cual me siento, aceptaría una sesión sin límites, pero no sé cómo me sentiré cuando los dos estemos en mi casa. Tal vez solo me apetezca agarrarme a su cuello y estar abrazadita un buen rato. Me da miedo plantear todas estas cosas sin saber qué querré cuando llegue el momento.

29/12/10

Qué mala es la distancia

Muchas sumisas dirán que el peor castigo que un Amo puede imponerte es el no poder hablar con él. Es verdad. Solo una vez he pasado por eso con mi Amo, durante una sesión en la que no estuve a la altura y le dije que parara. Él se marchó de casa. Y yo me quedé llorando sin saber qué decir ni qué hacer, abandonada, en mi casa. Por mi mente pasó decirle que no hacía falta que volviera nunca más, pero en realidad estaba enfadada conmigo misma, por haberle pedido algo que luego no acepté. Menos mal que volvió.

Estando sola, cuando algo me va mal, lo primero que pienso es en llamarle, en pedirle consejo o simplemente en vernos y dejar de darle vueltas al asunto. ¿Significa eso que soy dependiente? No suelo llamarle, pero ha habido veces que haciéndolo me he encontrado con que él estaba en otras cosas y no tenía tiempo ni de hablar, por supuesto lo acepto y le digo que no tiene importancia, pero a la hora de colgar me derrumbo y me siento más sola que antes de llamar.

Y ahora estoy sola. Estamos en diferentes ciudades, cada cual con su familia. Nos vimos hace tres días, pero siento el 26 muy lejano. Y hoy me ha llamado.

Una llamada corta, en la que yo no sabía ni qué decir, con la de cosas que se me vienen a la cabeza ahora. Un "¿estás bien?", claro, ahora sí que estoy bien, que te oigo. Un "¿qué tal va el reto?", bienbien, ¡un desastre! pero ¿cómo te lo voy a decir por teléfono si no me sale hilar las palabras? Y un horrible "Tal vez nos veamos el 3 o el 4" Me cambié la vuelta de mi billete para llegar el 2, como él me dijo. Me dijo que hasta podría ser que me recogiera en la estación. Ahora voy a llegar a mi casa a pasar uno o dos días también sola.

Será la distancia, el no poder estar en contacto con él, será la falta de sexo... Una semana, que no es mucho, pero una semana llevo de monjita. Me tiene mal acostumbrada. Y ahora con el reto -tráeme una chica- ¡estoy a la que salto! Fotos (tanto de chicas como de chicos), conversaciones imaginativas y subidas de tono... y mi cabeza elucubrando sorpresas y fantasías, que posiblemente nunca se realicen, y tal vez dentro de una semana, ni me apetezcan (una vez de nuevo saciada)

Tengo ganas de chicos, como ese de un chat, que a mi Amo no le hizo mucha gracia, pero al final cedió siempre y cuando no me quitara tiempo para él; o como ese otro, del que mi Amo aun no sabe nada, uno de mi ciudad, que me recuerda demasiado a un pasado romance y al que estoy dando largas contra mi voluntad, por si acaso mi Amo me prohibe ver al anterior.

Y también tengo ganas de chicas. Con demasiadas estoy hablando para cumplir el dichoso reto. ¡Qué fotos! No importa que sean de internet o de sus primas y que detrás solo haya un pajillero con ganas de hacer perder el tiempo... madre,¡qué fotos!
Aunque estas últimas ganas se están disipando gracias a una posible chica para mi Amo, que me está dando muchos quebraderos de cabeza. -Niña sin experiencia e impertinente, si estás asqueada con los chicos que tan mal te han tratado en tu vida, ¡olvídame!, yo llevo un chico y no voy a quedar a solas contigo hasta que te laves la boquita con jabón- Espero que allá donde esté, haya oído estas palabras, y las que le he dejado por mail.

Pero también tengo ganas de mi Amo. Recuerdo (y sueño de vez en cuando) el momento de su última lluvia dorada en la ducha. Temblando de sumisión, lo vi con otros ojos. Tal vez él no se dio cuenta, pero para mí ese momento me cambió algo dentro de mi cabecita alborotada. Y aunque fui incapaz de evitar volver a pensar en mi anterior Amo, este momento fue diferente a cuanto viví con él.

Echo de menos a mi Amo y deseo verle. Pero, ¿qué pasará cuando nos volvamos a encontrar? Esas sesiones de reencuentro suelen ser extrañas. Los dos nerviosos, volver a recordar la vara, volver a sentirme sumisa ante él. Estos días he recordado la sesión que tuvimos la suerte de ver -y en la que pudimos participar un poco- con un Amo y su esclava. Y me pregunto si mi Amo habrá pensado alguna vez en mi como una esclava. Aunque solo haya sido como una fantasía, ¿le gustaría que fuera su esclava?

Será la distancia, el no poder estar en contacto con él, será la falta de sexo... pero ahora mismo a mí me gustaría ser su esclava.