Ayer vi a mi Amo después de una semana. Casi había olvidado lo que es ser su sumisa...
Llamó por teléfono y dijo que me vistiera y bajara a buscar una plaza para el coche. No quiso darme explicaciones y me habló de forma dura. Tenía razón, no sé por qué le tuve que preguntar, las instrucciones eran claras. Corrí escaleras abajo y me pateé las calles donde nunca hay hueco a contrarreloj pensando en que en este tipo de cosas suelo serle inútil. Esta vez también lo fui, pero hubo suerte.
Ya en casa estuvo presente todo el rato la fantasía de que yo era una puta. Siempre es agradable sentirse una puta, pero si además es el reencuentro con tu Amo después de más de una semana sin verse y casi sin oirse la voz, se entiende que estuviera caliente desde su primer roce.
Todo lo que pasó y lo que se dijo me ha hecho pensar. Sigo teniendo dudas acerca de qué es lo que le gusta a mi Amo, siempre me dice que está contento conmigo y que le gusta lo que hago, pero creo que quiero que me exija más. Quiero sentir que cumplo todos sus deseos. Algo de lo que me dijo ayer me hizo pensar que hay cosas que le gustan, pero no las dice. Tal vez crea que no me van a gustar a mí y que eso puede crear conflictos. Pero yo estoy dispuesta a todo. Aunque me pida algo que en un principio no me guste, saber que a él sí le gusta, hará que lo disfrute.
Se habló de "cesiones", me dijo que me diría que quedara con quien él me dijera y que me comportara como una puta con él, que hiciera lo que me pidiera, y creí entender que cobraría por ello. Esta es una idea con la que fantaseo, pero hacerla realidad no creo que me gustara si fuera únicamente por mí. Pero saber que él me está mirando o que haya elegido él a la persona y luego tener que contarle lo que ha pasado y saber que a él eso le gusta... estoy segura que así lo disfrutaría completamente.
Pero todo son sensaciones, no tengo una idea clara de lo que quiero ni de lo que él quiere. Pero sé que diga lo que me diga lo aceptaré y lo haré encantada.
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9/3/11
26/2/11
Lo que usted quiera
Desde que mi anterior Amo me iniciara como sumisa he tenido la fijación, implantada por él, de no decir qué me apetece o qué me gustaría en una sesión. Mi anterior Amo se disgustaba cuando daba mi opinión, esto no significa que tuviera prohibido darla, solo era en determinadas situaciones. Me enseñó a desear lo que él deseara. Así empecé con el famoso "lo que usted quiera".
Cuando conocí a mi actual Amo cambiaron muchas cosas. Tuve que olvidar muchas normas y aprender nuevas. Algunas situaciones mejoraron, pero otras me resultaron difíciles de aceptar, ya fuera porque estaba acostumbrada a mi anterior Amo, o porque no entendía por qué debía cambiar mi comportamiento.
Una de las cosas que no consigo cambiar de mi primer Amo es el "lo que usted quiera".
Cuando mi Amo me llevó a una sesión con otro Amo y su esclava me dijeron que ella siempre deseaba lo que su Amo deseara, nunca diría su opinión y durante el rato que pasamos con ellos oí varias veces ese "lo que usted quiera". ¿Solo lo pueden/deben usar las esclavas?
Como ya dije en otro post, a mi Amo le gusta la comunicación, saber qué me gusta y qué me apetece en cada momento. ¡Pero a mí me sigue saliendo el "lo que usted quiera"! Realmente quiero lo que él quiera, no consigo pensar lo que me apetece a mí porque es lo que le apetezca a él. Normalmente me sentía mal cuando se daba esta situación porque sentía que mi Amo no conseguía lo que quería -saber lo que me gustaba- pero el otro día...
Después de sentir la cera en mi culo mi Amo me puso en posición para recibir unos azotes con la vara. Me dolieron, he vuelto a olvidar la vara. Me dijo que le mirara por el espejo, no suele gustarme eso, veo desde dónde cae la vara y me asusto más, pero sé que a él le gusta. Después de unos azotes llegó la pregunta:
"Te voy a marcar, ¿lo deseas?"
Por supuesto contesté con "lo que usted quiera". Lo que cambió fue que él me dijo que quería marcarme, que eso le gustaba mucho. Sentí alivio y le dije que a mí me gustaban sus marcas. Me dijo que podía cerrar los ojos, cosa que hago cuando los azotes van a ser duros, pero no quise, me quedé mirándole y viendo cómo la vara cortaba el aire hasta chocar contra mi culo y sorprendentemente no me dolieron tanto como otras veces.
Cuando conocí a mi actual Amo cambiaron muchas cosas. Tuve que olvidar muchas normas y aprender nuevas. Algunas situaciones mejoraron, pero otras me resultaron difíciles de aceptar, ya fuera porque estaba acostumbrada a mi anterior Amo, o porque no entendía por qué debía cambiar mi comportamiento.
Una de las cosas que no consigo cambiar de mi primer Amo es el "lo que usted quiera".
Cuando mi Amo me llevó a una sesión con otro Amo y su esclava me dijeron que ella siempre deseaba lo que su Amo deseara, nunca diría su opinión y durante el rato que pasamos con ellos oí varias veces ese "lo que usted quiera". ¿Solo lo pueden/deben usar las esclavas?
Como ya dije en otro post, a mi Amo le gusta la comunicación, saber qué me gusta y qué me apetece en cada momento. ¡Pero a mí me sigue saliendo el "lo que usted quiera"! Realmente quiero lo que él quiera, no consigo pensar lo que me apetece a mí porque es lo que le apetezca a él. Normalmente me sentía mal cuando se daba esta situación porque sentía que mi Amo no conseguía lo que quería -saber lo que me gustaba- pero el otro día...
Después de sentir la cera en mi culo mi Amo me puso en posición para recibir unos azotes con la vara. Me dolieron, he vuelto a olvidar la vara. Me dijo que le mirara por el espejo, no suele gustarme eso, veo desde dónde cae la vara y me asusto más, pero sé que a él le gusta. Después de unos azotes llegó la pregunta:
"Te voy a marcar, ¿lo deseas?"
Por supuesto contesté con "lo que usted quiera". Lo que cambió fue que él me dijo que quería marcarme, que eso le gustaba mucho. Sentí alivio y le dije que a mí me gustaban sus marcas. Me dijo que podía cerrar los ojos, cosa que hago cuando los azotes van a ser duros, pero no quise, me quedé mirándole y viendo cómo la vara cortaba el aire hasta chocar contra mi culo y sorprendentemente no me dolieron tanto como otras veces.
12/1/11
Año Nuevo... ¡Amo nuevo?
Pero ¿qué le está pasando a mi Amo?
En el día de Reyes se cumplieron mis deseos. Mi cuerpo se estremeció cuando le oí decir que no iba a haber límites, que iba a ser su esclava. Me puse caliente solo de oír esas palabras de su boca, pero me vinieron a la cabeza algunas preguntas y preocupaciones ¿Superaría mi Amo algunos de los anteriores límites? ¿Sería yo capaz de aguantar o acabaría decepcionándole?
No hay límites.
Por primera vez sentí unos azotes con el cinturón duros que parecía que me iban a atravesar la espalda. Al primero quise huir. ¡Posición! Me quedé quieta y aguanté los siguientes sin respirar. No recuerdo si le di las gracias a mi Amo por aquellos azotes, pero creo que me gustaron.
Me hizo comerle la polla. Hasta el fondo. No era la primera vez, pero lo hizo con más fuerza agarrándome la cabeza. Cuando me la sacó de la boca tosí y me dijo que si lo necesitaba podía vomitar. Creo que quería hacerme vomitar o al menos no le habría importado que pasara. Tengo miedo de que llegue ese momento, me sentiría muy violenta, pasaría vergüenza además del malestar.
Tocan agujas. Coge una jeringuilla. Yo de rodillas con las manos a la espalda espero el pinchazo en el pecho. Toma impulso. ¡No puedo! Siento pánico con los primeros pinchazos. No quiero verlo, pero lo tengo delante. Se me saltan las lágrimas. No voy a poder, y se lo pedí yo. Quiero hacerlo, pero no consigo controlarme, me muevo en cuanto veo que se me acerca la aguja. Dice que me tranquilice y al final lo consigo. Pinchazo. No era para tanto, aunque las lágrimas no paran de correr por mi cara.
-Ahora lo vas a hacer tú.
Sabe que eso es imposible, ya lo intenté delante de él una vez y lo intenté a solas para practicar. La mano se me para antes de llegar a la piel, es un acto reflejo y eso no lo puedo controlar. Me coge la mano que lleva la jeringuilla. Lo haremos juntos. Casi no podía respirar del nerviosismo. Varios intentos y... pinchazo. No me lo puedo creer. No puedo describir lo que sentí.
Un poco mareada me lleva a la cama y sigue con las agujas. Ya estoy más tranquila y las aguanto mejor.
-Hazlo tú.
¿Otra vez? Lo hago lento. Cojo la aguja y la pongo sobre mi culo. El mira en silencio. Luché contra mí misma con todas mis fuerzas y solo conseguí atravesar la primera capa de piel. Noté cómo la rompía la aguja y tocaba la siguiente, más sensible y más dura.
-¡Hazlo! ¡Ahora!
Aprieto conscientemente y noto como mientras la aguja empieza a atravesar la segunda capa de piel una fuerza inconsciente empuja hacia arriba para sacarla. Grito y no tanto de dolor sino por la batalla mental que tengo que superar para obedecer a mi Amo. Y se rompe la segunda capa y el resto del camino es blando.
Vi que a mi Amo le gustaba ver eso. Me quitó la aguja y me preguntó si podría hacerlo otra vez.
-Sí.
Me encuentro con que la aguja vuelve a mis manos y tengo que repetir todo el proceso de nuevo, esta vez con más facilidad.
Como siempre me dijo que no comprara agujas, que no las necesitaba. Sé que le gustan, y de vez en cuando me apetece usarlas, me gusta tener alguna es casa, por si acaso.
Acabó el día y pensé que volvía a ser su sumisa, no su esclava, que volvía a tener mis límites, que sólo había sido una prueba.
Hoy he vuelto a ser esclava sin límites.
No sabía si esta situación le iba a gustar a mi Amo. No sé si él ha cambiado o es nuestra relación, tal vez tengamos más confianza (yo la siento, pero no puedo evitar pensar en ello) Desde Navidades he notado un cambio en mi Amo, un cambio en mí y un cambio en nuestra relación. ¿A dónde nos lleva esto?
Ahora necesito que alguien me explique qué significa "no tener límites". ¿Cómo debo comportarme desde ahora? ¿Esperará mi Amo algo de mí en lo que aun no he pensado?
En el día de Reyes se cumplieron mis deseos. Mi cuerpo se estremeció cuando le oí decir que no iba a haber límites, que iba a ser su esclava. Me puse caliente solo de oír esas palabras de su boca, pero me vinieron a la cabeza algunas preguntas y preocupaciones ¿Superaría mi Amo algunos de los anteriores límites? ¿Sería yo capaz de aguantar o acabaría decepcionándole?
No hay límites.
Por primera vez sentí unos azotes con el cinturón duros que parecía que me iban a atravesar la espalda. Al primero quise huir. ¡Posición! Me quedé quieta y aguanté los siguientes sin respirar. No recuerdo si le di las gracias a mi Amo por aquellos azotes, pero creo que me gustaron.
Me hizo comerle la polla. Hasta el fondo. No era la primera vez, pero lo hizo con más fuerza agarrándome la cabeza. Cuando me la sacó de la boca tosí y me dijo que si lo necesitaba podía vomitar. Creo que quería hacerme vomitar o al menos no le habría importado que pasara. Tengo miedo de que llegue ese momento, me sentiría muy violenta, pasaría vergüenza además del malestar.
Tocan agujas. Coge una jeringuilla. Yo de rodillas con las manos a la espalda espero el pinchazo en el pecho. Toma impulso. ¡No puedo! Siento pánico con los primeros pinchazos. No quiero verlo, pero lo tengo delante. Se me saltan las lágrimas. No voy a poder, y se lo pedí yo. Quiero hacerlo, pero no consigo controlarme, me muevo en cuanto veo que se me acerca la aguja. Dice que me tranquilice y al final lo consigo. Pinchazo. No era para tanto, aunque las lágrimas no paran de correr por mi cara.
-Ahora lo vas a hacer tú.
Sabe que eso es imposible, ya lo intenté delante de él una vez y lo intenté a solas para practicar. La mano se me para antes de llegar a la piel, es un acto reflejo y eso no lo puedo controlar. Me coge la mano que lleva la jeringuilla. Lo haremos juntos. Casi no podía respirar del nerviosismo. Varios intentos y... pinchazo. No me lo puedo creer. No puedo describir lo que sentí.
Un poco mareada me lleva a la cama y sigue con las agujas. Ya estoy más tranquila y las aguanto mejor.
-Hazlo tú.
¿Otra vez? Lo hago lento. Cojo la aguja y la pongo sobre mi culo. El mira en silencio. Luché contra mí misma con todas mis fuerzas y solo conseguí atravesar la primera capa de piel. Noté cómo la rompía la aguja y tocaba la siguiente, más sensible y más dura.
-¡Hazlo! ¡Ahora!
Aprieto conscientemente y noto como mientras la aguja empieza a atravesar la segunda capa de piel una fuerza inconsciente empuja hacia arriba para sacarla. Grito y no tanto de dolor sino por la batalla mental que tengo que superar para obedecer a mi Amo. Y se rompe la segunda capa y el resto del camino es blando.
Vi que a mi Amo le gustaba ver eso. Me quitó la aguja y me preguntó si podría hacerlo otra vez.
-Sí.
Me encuentro con que la aguja vuelve a mis manos y tengo que repetir todo el proceso de nuevo, esta vez con más facilidad.
Como siempre me dijo que no comprara agujas, que no las necesitaba. Sé que le gustan, y de vez en cuando me apetece usarlas, me gusta tener alguna es casa, por si acaso.
Acabó el día y pensé que volvía a ser su sumisa, no su esclava, que volvía a tener mis límites, que sólo había sido una prueba.
Hoy he vuelto a ser esclava sin límites.
No sabía si esta situación le iba a gustar a mi Amo. No sé si él ha cambiado o es nuestra relación, tal vez tengamos más confianza (yo la siento, pero no puedo evitar pensar en ello) Desde Navidades he notado un cambio en mi Amo, un cambio en mí y un cambio en nuestra relación. ¿A dónde nos lleva esto?
Ahora necesito que alguien me explique qué significa "no tener límites". ¿Cómo debo comportarme desde ahora? ¿Esperará mi Amo algo de mí en lo que aun no he pensado?
5/1/11
Fe de erratas
Las Navidades fueron duras, pensando en mi Amo, imaginando el reencuentro.
El reencuentro no fue lo esperado. Necesitaba ser sometida y no se consiguió, hubo algunos líos con terceros que hicieron que me sintiera abandonada.
Al siguiente día esperaba de nuevo a mi Amo y no pudo venir.
Todo esto unido a mi pesimismo y falta de confianza ha hecho que meta la pata de nuevo hasta el fondo y vea temblequear la estabilidad que creía que tenía esta relación.
Quería una conversación con mi Amo, sin prisas, sin terceros por medio, solo nosotros, lo que había pasado, cómo nos habíamos sentido y cuál era el problema y la posible solución. Por fin la he tenido.
Ahora veo que tenemos distintas visiones de nuestra relación. Y me gusta más la suya, pero me cuesta ponerme en su lugar. Creo que sigo arrastrando las ideas de mi anterior Amo, acabaron siendo mías también. Además soy demasiado desconfiada. No estoy acostumbrada a que mi Amo se preocupe de verdad por mí y que lo pase mal cuando yo estoy triste. Se lo he oído decir, pero creo que aun no lo he asimilado.
Cuando me dijo que esa tarde vendría otra chica no me pareció mal, es decir, me pareció perfecto, solo me preocupó el no saber de dónde salía esa chica, pero en ese sentido sí que confié en él. Pero luego, cuando yo estaba sola y él no me llamaba para que pasara a la habitación, empecé a desconfiar. Era el día del reencuentro, se trae otra chica, una chica en la que tampoco está realmente interesado, no la comparte, no sé qué pasa, ¿por qué se la ha traído a mi casa? ¿por qué justo hoy? ¿es que no le hacía ilusión volver a verme?
No fueron celos, no soy nada celosa, me gusta la variedad y que los que me rodean disfruten de ella también. No estaba enfadada con mi Amo, tengo asumido que él decide qué se hace y qué no. Tampoco me parecía mal que estando yo en casa él disfrutara de otra chica y yo esperara. Lo que me dolió fue el haber puesto tantas esperanzas en un día que al final fue como otro cualquiera.
No quise darle importancia. No quería decirle nada a él, no quería que se me notara que lo había pasado mal. Pensé que al siguiente día ya habría más tiempo. Pero él me lo notó y por eso no hubo buena conexión el resto del día. Ahora me duele que fuera mi culpa que él tampoco quedara satisfecho en ese día de reencuentro. Y lo peor, que haya supuesto un problema para él los días siguientes (hasta esta última conversación)
No quiero hacer nada que le moleste, quiero que sea feliz, me siento bien cuando está feliz. Tengo que aprender a controlar esos sentimientos tal vez demasiado infantiles que aun se me escapan aunque quiera ocultarlos. No sé cómo hacerlo, siempre he pensado que esto es cuestión de tiempo y a base de repetición de situaciones fastidiosas. Creo que también debería aprender a expresarme de otra forma, el anterior post lo escribí para que él supiera cómo me había sentido, pero resulta que él lo vio como un reproche (de nuevo se me escaparon esos sentimientos infantiles)
Voy a hacer un esfuerzo por confiar en él, por ver la relación como él la ve y por no darle importancia a hechos que realmente no la tienen.
-Gracias, Amo, por la conversación, por escucharme, aguantar mis lloros e intentar entender esta cabecita loca de cría-
El reencuentro no fue lo esperado. Necesitaba ser sometida y no se consiguió, hubo algunos líos con terceros que hicieron que me sintiera abandonada.
Al siguiente día esperaba de nuevo a mi Amo y no pudo venir.
Todo esto unido a mi pesimismo y falta de confianza ha hecho que meta la pata de nuevo hasta el fondo y vea temblequear la estabilidad que creía que tenía esta relación.
Quería una conversación con mi Amo, sin prisas, sin terceros por medio, solo nosotros, lo que había pasado, cómo nos habíamos sentido y cuál era el problema y la posible solución. Por fin la he tenido.
Ahora veo que tenemos distintas visiones de nuestra relación. Y me gusta más la suya, pero me cuesta ponerme en su lugar. Creo que sigo arrastrando las ideas de mi anterior Amo, acabaron siendo mías también. Además soy demasiado desconfiada. No estoy acostumbrada a que mi Amo se preocupe de verdad por mí y que lo pase mal cuando yo estoy triste. Se lo he oído decir, pero creo que aun no lo he asimilado.
Cuando me dijo que esa tarde vendría otra chica no me pareció mal, es decir, me pareció perfecto, solo me preocupó el no saber de dónde salía esa chica, pero en ese sentido sí que confié en él. Pero luego, cuando yo estaba sola y él no me llamaba para que pasara a la habitación, empecé a desconfiar. Era el día del reencuentro, se trae otra chica, una chica en la que tampoco está realmente interesado, no la comparte, no sé qué pasa, ¿por qué se la ha traído a mi casa? ¿por qué justo hoy? ¿es que no le hacía ilusión volver a verme?
No fueron celos, no soy nada celosa, me gusta la variedad y que los que me rodean disfruten de ella también. No estaba enfadada con mi Amo, tengo asumido que él decide qué se hace y qué no. Tampoco me parecía mal que estando yo en casa él disfrutara de otra chica y yo esperara. Lo que me dolió fue el haber puesto tantas esperanzas en un día que al final fue como otro cualquiera.
No quise darle importancia. No quería decirle nada a él, no quería que se me notara que lo había pasado mal. Pensé que al siguiente día ya habría más tiempo. Pero él me lo notó y por eso no hubo buena conexión el resto del día. Ahora me duele que fuera mi culpa que él tampoco quedara satisfecho en ese día de reencuentro. Y lo peor, que haya supuesto un problema para él los días siguientes (hasta esta última conversación)
No quiero hacer nada que le moleste, quiero que sea feliz, me siento bien cuando está feliz. Tengo que aprender a controlar esos sentimientos tal vez demasiado infantiles que aun se me escapan aunque quiera ocultarlos. No sé cómo hacerlo, siempre he pensado que esto es cuestión de tiempo y a base de repetición de situaciones fastidiosas. Creo que también debería aprender a expresarme de otra forma, el anterior post lo escribí para que él supiera cómo me había sentido, pero resulta que él lo vio como un reproche (de nuevo se me escaparon esos sentimientos infantiles)
Voy a hacer un esfuerzo por confiar en él, por ver la relación como él la ve y por no darle importancia a hechos que realmente no la tienen.
-Gracias, Amo, por la conversación, por escucharme, aguantar mis lloros e intentar entender esta cabecita loca de cría-
30/12/10
Carta a los Reyes Magos
Por orden de mi Amo escribo aquí mis deseos para el día de Reyes:
-¿Qué quieres para Reyes?
-Con verte ya tengo suficiente.
Mala respuesta. Mal pensado. Y yo que le iba a comprar unos bombones... ¿me hará él lo que le pida?
Me hizo pensar. ¿Qué quiero para el día de Reyes...? Por un lado solo quiero verle y que me haga lo que a él le apetezca. Eso le dije, "hazme lo que quieras, sin límites". Tendría que haber dejado a un lado lo de los límites. Pero era lo que sentía en ese momento. No quiero nada para mí. Quiero que él, después de tanto tiempo sin vernos, pase un buen día, no me importa si yo no obtengo placer o si solo obtengo dolor. Quiero que él sea feliz. Pero por otro lado...
Me hizo pensar. Quiero sentirme sometida. Como ya dije antes, estando sola es cuando más su sumisa me siento y cuando más ganas tengo de dejarme llevar, de aceptar todo lo que a él se le antoje. Se me escapan mis deseos.
Pero seguí pensando. Estos días no he tenido sexo, ni un solo orgasmo. Él no me ordenó que estuviera así, pero mentiría al decir que él no es la razón por la que me he alejado de esos placeres durante esta semana. Yo no soy fiel y tampoco le doy importancia a serlo. Pero hay temporadas que voluntariamente decido serlo. (También me pasó con mi anterior Amo) No sé por qué. Pero todo esto me ha llevado a sufrir una vorágine de pensamientos lujuriosos, la mayoría de los cuales son difícilmente realizables. Tal vez por ello, quitando las fantasías que requieren a más de una persona, ahora desee más dureza que afecto en sus palabras, ser atada y manipulada sin contemplaciones, traspasar límites con agujas y azotes... No llegando a ser ese "trozo de carne" que me hizo sentir hace un tiempo, pero rozando esa situación.
Después se me vinieron a la cabeza cosas que aun no he probado. Cera. Me dijo que comprara velas, ahora tengo el problema de no saber dónde encontrar un buen tipo de vela que no me haga burbujear la piel. Jugar más con cuerdas. Me gusta sentirme atada, pero ahora me gustaría no poder ni moverme por las cuerdas. Por supuesto quedan las suspensiones, pero no me veo capaz de abrir un agujero en el techo de mi casa para colocar un gancho, para eso habrá que esperar.
Y luego recordé mi collar. Un collar que compré hace ya tiempo por orden de mi anterior Amo, y que ahora ha quedado desterrado. Lo echo de menos. He pasado mucho tiempo preguntándome como un simple collar podía hacerme cambiar de estado mental. No importaba cómo me sintiera, solo con colocármelo en el cuello caía en la sumisión aun sin estar mi Amo delante. Se me hizo difícil sentirme sumisa ante mi Amo sin ese collar. No quiero decir, que desee llevarlo, lo que quiero es poder sentirme sumisa continuamente sin necesidad de que mi Amo haga nada.
Ahora pensando sobre esta entrada ya publicada, se me ocurre otra de mis fantasías, que aunque requiere de más gente, solo sería mi Amo quien participara. Esto es, una sesión en público. O un simple control en público. Para mí esto ya está fuera de los límites, es una situación que solo con pensarla normalmente hace que me bloquee y ponga colorada. Pero hoy le tengo ganas. ¿Será tal vez un reafirmarme en que tengo Amo demostrándoselo a quien quiera verlo?
Hablando un poco sobre esto con mi Amo, me hizo ver que había contradicciones. Supongo que se refería a ese primer "sin límites" y a mis siguientes pensamientos en los que ya ponía restricciones. Ahora, tal cual me siento, aceptaría una sesión sin límites, pero no sé cómo me sentiré cuando los dos estemos en mi casa. Tal vez solo me apetezca agarrarme a su cuello y estar abrazadita un buen rato. Me da miedo plantear todas estas cosas sin saber qué querré cuando llegue el momento.
-¿Qué quieres para Reyes?
-Con verte ya tengo suficiente.
Mala respuesta. Mal pensado. Y yo que le iba a comprar unos bombones... ¿me hará él lo que le pida?
Me hizo pensar. ¿Qué quiero para el día de Reyes...? Por un lado solo quiero verle y que me haga lo que a él le apetezca. Eso le dije, "hazme lo que quieras, sin límites". Tendría que haber dejado a un lado lo de los límites. Pero era lo que sentía en ese momento. No quiero nada para mí. Quiero que él, después de tanto tiempo sin vernos, pase un buen día, no me importa si yo no obtengo placer o si solo obtengo dolor. Quiero que él sea feliz. Pero por otro lado...
Me hizo pensar. Quiero sentirme sometida. Como ya dije antes, estando sola es cuando más su sumisa me siento y cuando más ganas tengo de dejarme llevar, de aceptar todo lo que a él se le antoje. Se me escapan mis deseos.
Pero seguí pensando. Estos días no he tenido sexo, ni un solo orgasmo. Él no me ordenó que estuviera así, pero mentiría al decir que él no es la razón por la que me he alejado de esos placeres durante esta semana. Yo no soy fiel y tampoco le doy importancia a serlo. Pero hay temporadas que voluntariamente decido serlo. (También me pasó con mi anterior Amo) No sé por qué. Pero todo esto me ha llevado a sufrir una vorágine de pensamientos lujuriosos, la mayoría de los cuales son difícilmente realizables. Tal vez por ello, quitando las fantasías que requieren a más de una persona, ahora desee más dureza que afecto en sus palabras, ser atada y manipulada sin contemplaciones, traspasar límites con agujas y azotes... No llegando a ser ese "trozo de carne" que me hizo sentir hace un tiempo, pero rozando esa situación.
Después se me vinieron a la cabeza cosas que aun no he probado. Cera. Me dijo que comprara velas, ahora tengo el problema de no saber dónde encontrar un buen tipo de vela que no me haga burbujear la piel. Jugar más con cuerdas. Me gusta sentirme atada, pero ahora me gustaría no poder ni moverme por las cuerdas. Por supuesto quedan las suspensiones, pero no me veo capaz de abrir un agujero en el techo de mi casa para colocar un gancho, para eso habrá que esperar.
Y luego recordé mi collar. Un collar que compré hace ya tiempo por orden de mi anterior Amo, y que ahora ha quedado desterrado. Lo echo de menos. He pasado mucho tiempo preguntándome como un simple collar podía hacerme cambiar de estado mental. No importaba cómo me sintiera, solo con colocármelo en el cuello caía en la sumisión aun sin estar mi Amo delante. Se me hizo difícil sentirme sumisa ante mi Amo sin ese collar. No quiero decir, que desee llevarlo, lo que quiero es poder sentirme sumisa continuamente sin necesidad de que mi Amo haga nada.
Ahora pensando sobre esta entrada ya publicada, se me ocurre otra de mis fantasías, que aunque requiere de más gente, solo sería mi Amo quien participara. Esto es, una sesión en público. O un simple control en público. Para mí esto ya está fuera de los límites, es una situación que solo con pensarla normalmente hace que me bloquee y ponga colorada. Pero hoy le tengo ganas. ¿Será tal vez un reafirmarme en que tengo Amo demostrándoselo a quien quiera verlo?
Hablando un poco sobre esto con mi Amo, me hizo ver que había contradicciones. Supongo que se refería a ese primer "sin límites" y a mis siguientes pensamientos en los que ya ponía restricciones. Ahora, tal cual me siento, aceptaría una sesión sin límites, pero no sé cómo me sentiré cuando los dos estemos en mi casa. Tal vez solo me apetezca agarrarme a su cuello y estar abrazadita un buen rato. Me da miedo plantear todas estas cosas sin saber qué querré cuando llegue el momento.
7/12/10
Interior, exterior y su relación
Estando sola -sola sin poder hablar con mi Amo- mi imaginación se suelta. Imágenes y conversaciones. A cada hora tengo más claro lo que deseo, lo que necesito. Durante el día pienso en ello y durante la noche lo sueño.
"Cuando nos volvamos a ver le pediré que me azote con la vara, cada vez más fuerte, me apetece muy fuerte; y me bajaré al sex shop y compraré juguetitos para darle una sorpresa, sí, y voy a hablar con tal y tal persona, a ver si consigo que se apunten a una sesión porque sé que le gusta; y, por supuesto, que no se me olvide hablarle de que quiero probar la cera desde hace tiempo y le tengo que confesar que encontré perdidas debajo de la cama unas agujas y aunque me ordenó tirarlas todas, las guardé..."
Me lo encuentro conectado y la conversación, no sé cómo, llega a tal punto en el que parece que le insinúo que no le veo como Amo.
¡Pero qué ha pasado?
En mi cabeza está todo claro, pero abro la boca y lo lío. No es solo que me resulte difícil expresarme, sino que me resulta realmente complicado sacar lo que llevo dentro, ¡y además que se entienda!
Siempre me esfuerzo por hablarlo todo, y una vez hablado, liado y malinterpretado, me esfuerzo por aclararlo, pero a veces tengo la sensación de que mi Amo lo sabe todo hasta antes de decírselo y que juega conmigo o me "pincha" para que aprenda a expresarme con claridad.
Sea como sea, me quedan aun muchas oportunidades para meter la pata y conseguir decir justo lo contrario a lo que siento.
"Cuando nos volvamos a ver le pediré que me azote con la vara, cada vez más fuerte, me apetece muy fuerte; y me bajaré al sex shop y compraré juguetitos para darle una sorpresa, sí, y voy a hablar con tal y tal persona, a ver si consigo que se apunten a una sesión porque sé que le gusta; y, por supuesto, que no se me olvide hablarle de que quiero probar la cera desde hace tiempo y le tengo que confesar que encontré perdidas debajo de la cama unas agujas y aunque me ordenó tirarlas todas, las guardé..."Me lo encuentro conectado y la conversación, no sé cómo, llega a tal punto en el que parece que le insinúo que no le veo como Amo.
¡Pero qué ha pasado?
En mi cabeza está todo claro, pero abro la boca y lo lío. No es solo que me resulte difícil expresarme, sino que me resulta realmente complicado sacar lo que llevo dentro, ¡y además que se entienda!
Siempre me esfuerzo por hablarlo todo, y una vez hablado, liado y malinterpretado, me esfuerzo por aclararlo, pero a veces tengo la sensación de que mi Amo lo sabe todo hasta antes de decírselo y que juega conmigo o me "pincha" para que aprenda a expresarme con claridad.
Sea como sea, me quedan aun muchas oportunidades para meter la pata y conseguir decir justo lo contrario a lo que siento.
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